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La vid y el vino en las religiones monoteístas del Mediterráneo. El Islam. Introducción

noviembre 4, 2013

En el siglo VII emerge desde Medina y la Meca una nueva religión: el Islam. La tercera de las grandes religiones monoteístas del Mundo tiene su origen en el año 610 d. C. en Arabia, según la revelación a Mahoma[1], Muhammad,  por parte del Arcángel Gabriel[2] en el monte Hira. La revelación es reproducida en versículos denominados aleyas, los cuales se conjuntan en capítulos llamados suras, lo cual da forma a lo que conocemos como el texto sagrado del Corán.

El Islam se extenderá desde Afganistán hasta el sur de la frontera de Imperio Bizantino. Invadirá parte de la Península Ibérica, derrotando a los visigodos en la Batalla del Guadalete en el año 711. Atraviesa los Pirineos y en el año 732 se detiene el avance musulmán en la Batalla de Poitiers liderada por el franco Carlos Martel. Esta derrota repliega el imperio musulmán detrás de los Pirineos ocupando la Península durante casi ocho siglos en lo que se denominó Al-Ándalus.

El conocimiento del Islam es hoy una necesidad tanto política como cultural. Es un error dar por sentado que la religión significa para los musulmanes lo mismo que significa en Occidente.

La palabra árabe Islam quiere decir sumisión a la voluntad de Dios. Esta religión se caracteriza principalmente por sus cinco pilares o columnas que todo creyente de Alá y seguidor del profeta debe cumplir con devoción:

–                     El primer pilar es la Profesión de Fe, que consiste en afirmar con voluntad y confianza que No hay más Dios que Dios y Mahoma su profeta.

–                     Un segundo pilar es la Oración que se ha de realizar  cinco veces al día. Estas oraciones han de efectuarse en estado de pureza para lo cual, el creyente habrá de estar limpio de pecado. Para la purificación, el musulmán utiliza el agua limpiando las partes del cuerpo contaminadas por la impureza en el caso de la ablución menor, o limpiando todo el cuerpo para la ablución mayor.

–                     Un tercer pilar, es la Limosna (zakat) que no ha de entenderse bajo la concepción cristiana de la caridad o de la filantropía. En realidad, esta limosna consiste en un impuesto legal que todo fiel mahometano ha de donar a su comunidad religiosa obligatoriamente.

–                     Un cuarto pilar es el del Ayuno durante el mes de Ramadán. Este ayuno consiste en no comer ni disfrutar de placeres desde que sale el sol hasta el ocaso.

–                     El quinto pilar y último, es el de la Obligación de todo musulmán de peregrinar, al menos una vez en la vida, a la Meca.

A los cinco pilares de la concepción suní[3] añaden algunos el sexto pilar del yihad o esfuerzo en defensa de la fe.

En términos estrictamente religiosos, se entiende fundamentalmente como un esfuerzo espiritual interior de cada creyente por vivificar su fe y vivir de acuerdo con ella. A esto se le llama yihad mayor, mientras que existe un yihad menor que consiste en predicar el Islam o defenderlo de los ataques.   De este último concepto nace la idea de yihad como lucha o guerra que se ha popularizado en todo el Mundo.

Además, conforme al Corán, todos los musulmanes tienen que creer en Dios, sus ángeles, sus libros, sus profetas, la predestinación y en la vida eterna.

La fe en los libros revelados dentro del Islam comprende:

–  El Corán (Qur’an) revelado al profeta Mahoma.

–  La Torá (At-Tawrat) revelada al profeta Moisés.

–   Los Salmos (Az-Zabur) revelados al rey David.

–  El Evangelio (Al-Injil) revelado a Jesús (Issah para los musulmanes), hijo de María (Maryam).

Así, tenemos la sura 2:36

Decid: Creemos en Allah y en lo que nos fue revelado, en lo que reveló a Abraham, a Ismael, Isaac, Jacob y las doce tribus [descendientes de los hijos de Jacobo], y lo que reveló a Moisés, Jesús y a los profetas. No discriminamos entre ellos, y nos sometemos a Él.


[1] Mahoma (Muhammad, Mohammed o Mahomet) Profeta árabe, fundador de la religión musulmana (La Meca, hacia 575 – Medina, 632). La biografía de Mahoma, de la que se conocen muy pocos datos seguros, nos ha llegado envuelta en la leyenda. Su nombre primitivo fue probablemente Ahmad; nació en una familia pobre de la tribu de Quraish (acontecimiento que los musulmanes celebran con la fiesta del Mawlud). A los seis años quedó huérfano y fue recogido por su tío Abú Talib, al que acompañó en sus viajes de comercio.

A los veinticinco años Mahoma se casó con la rica viuda Jadicha, de quien era criado; Jadicha le dio una hija -Fátima-, además de una posición social más desahogada como un comerciante respetado en la ciudad. Conoció -si bien superficialmente- las dos grandes religiones monoteístas de su época a través de las pequeñas comunidades cristiana y judía que habitaban en La Meca y quizá también por sus viajes de negocios. Con tan escasa cultura -pues probablemente era analfabeto- se permitió crear una religión que serviría de base para toda una cultura de difusión universal.

A los cuarenta años Mahoma comenzó a retirarse al desierto y a permanecer días enteros en una cueva del monte Hira, en donde creyó recibir la revelación de Dios -Alá-, que le hablaba a través del Arcángel Gabriel y le comunicaba el secreto de la verdadera fe. Animado por Jadicha, comenzó a predicar en su ciudad natal, presentándose como continuador de los grandes profetas monoteístas anteriores, Abraham, Moisés y Jesucristo. Por entonces Mahoma se limitaba a predicar la vuelta a la religión de Abraham.

Mahoma consiguió sus primeros adeptos entre las masas urbanas más pobres, al tiempo que se enemistaba con los ricos. Cuando sus seguidores se hicieron numerosos, las autoridades empezaron a verle como una amenaza contra el orden establecido; se le acusó de impostor y comenzaron las persecuciones. Una parte de sus seguidores huyeron a Abisinia, en donde recibieron la protección del negus cristiano. Pero las amenazas a la seguridad de Mahoma llegaron hasta tal punto que, después de la muerte de Jadicha y de Abú Talib en el 619, decidió huir a Medina el 16 de julio del año 622. Se considera el momento de esa huida -la Hégira– como fecha fundacional de la era islámica.

En Medina, Mahoma tomó contacto con la comunidad judía, que le rechazó por su errónea interpretación de las Escrituras; comprendió entonces que su predicación no conducía a la religión de Abraham, sino que constituía una nueva fe: de entonces data el cambio de la orientación de la oración, de Jerusalén a La Meca. Combinando la persuasión con la fuerza, Mahoma se fue rodeando de seguidores, que empezaron a practicar las razias contra caravanas y poblaciones del entorno como medio de vida. Estas escaramuzas (Badr, Uhud…), elevadas a la categoría de batallas por la historia oficial, fueron descubriendo a los musulmanes la guerra santa, el uso de la fuerza para someter y convertir a los infieles.

En Medina, Mahoma se convirtió en un caudillo no sólo religioso, sino también político y militar. Los enfrentamientos entre Medina y La Meca culminaron con la conquista de esta última ciudad por los mahometanos en el 630, fruto de la presión militar, de la negociación política y de convenientes enlaces matrimoniales (Mahoma se casó hasta con doce mujeres, nueve de ellas al mismo tiempo). El santuario de la Kaaba, piedra negra venerada en La Meca, fue inmediatamente consagrado a Alá. Poco antes de morir, Mahoma realizó una peregrinación de Medina a La Meca, que ha servido de modelo para este rito que todo musulmán debe realizar una vez en su vida.

Mahoma fue personalmente el creador de la teología islámica, que quedó reflejada en el Corán, único libro sagrado de los musulmanes; es una colección de sentencias que se suponen inspiradas por Alá y que fueron recogidas en vida del profeta y recopiladas hacia el 650.

En los dos últimos años de la vida de Mahoma el Islam se extendió al resto de Arabia, unificando a las diversas tribus paganas que habitaban aquel territorio. Eran un conjunto de tribus semíticas politeístas, cuyo continuo estado de guerra entre clanes les había impedido hasta entonces tener protagonismo alguno en la historia. A pesar de haber nacido en una región atrasada y marginal del planeta, y de proceder él mismo de un ambiente modesto, Mahoma convirtió a las belicosas tribus árabes en un pueblo unido y las embarcó en una expansión sin precedentes. Al morir Mahoma sin heredero varón, estallaron las disputas por la sucesión, que recayó en el suegro del profeta, Abú Bakr, convertido así en el primer califa o sucesor.

[2] El ángel Gabriel es uno de los tres arcángeles principales dentro de las religiones judía, cristiana e islámica. La tradición islámica coloca al ángel Gabriel en un puesto privilegiado, ya que fue el medio a través del cual Dios designó a Mahoma como su profeta para que revelase el Corán.

Gabriel genera tanto respeto a los musulmanes como todos los profetas, y al decir su nombre o referirse a él los musulmanes repiten: la paz sea con él. La tarea principal de Gabriel fue la de llevar los mensajes de Dios a Sus mensajeros.

Los musulmanes creen que Gabriel acompañó a Mahoma en su ascensión al cielo, donde se dice que Mahoma previamente estuvo con los mensajeros de Dios, y fue informado sobre la oración Islámica. Los musulmanes además piensan que Gabriel desciende a la Tierra en la noche del Laylat al-Qadr (La Noche del Destino), una noche en los últimos diez días del sagrado mes del Ramadán en el calendario islámico.

[3] Los suníes son el grupo musulmán mayoritario en la comunidad islámica mundial, representan el 85% por ciento de los musulmanes.

Muerto el profeta Mahoma en el 632, sus seguidores comenzaron a cuestionar cuál sería su sucesor. Ali Ibn Abi Talib, primo y yerno de Mahoma, además de padre de sus nietos, reclamó sus derechos sucesorios y fue elegido cuarto califa, aunque no por unanimidad y se encontró con una oposición violenta encabezada por Mu’awiya miembro del clan Omeya y gobernador de Siria. Esta oposición derivó en la batalla de Siffin en el año 683, donde Alī fue derrotado, quedando Mu’awiya como nuevo califa. Este conflicto dio origen a los dos grupos más importantes dentro del Islam: los suníes y los chiíes. El tercer grupo en importancia es el de los jariyí.

Los suníes, consideran que la sucesión de Mahoma corresponde a un árabe miembro de la tribu de Quraish, de la que procedía Mahoma. En cambio los chiíes, que suponen aproximadamente el diez por ciento de los musulmanes, consideran que Alí fue el iniciador de la línea sucesoria de Mahoma. Etimológicamente, chií viene de Shiat ‘Alī (partido de Ali). Los chiíes consideran que los califas posteriores a la muerte de Alī han sido usurpadores. Los jariyíes pensaban que la dignidad califal emana de la comunidad, que debe elegir libremente al más digno aunque sea un esclavo negro.

Los suníes reciben su nombre debido a la importancia que dan a la Sunna, colección de dichos y hechos atribuidos a Mahoma y transmitidos en forma oral. Es decir,  no sólo se basan en el Corán sino también en la Sunna, lo cual permite adaptar el Corán a las exigencias de la época.

Un madhab es una forma tradicional de interpretar la ley islámica. Las escuelas fueron iniciadas por eminentes estudiosos musulmanes en los cuatro primeros siglos del Islam. La mayoría de los suníes creen que no existe nadie con vida con la estatura de los fundadores de los cuatro madhabs. Consideran que los estudiosos contemporáneos pueden hacer comentarios sobre las tradiciones, pero ellos no pueden empezar una nueva escuela, esta creencia se conoce como el cierre de la verja de iŷtihād. Un madhab no debe ser confundido con una secta. Algunos suníes consideran que se debe elegir un madhab y seguirlo, otros consideran que es aceptable mezclarlos.

Tenemos cuatro escuelas:

–          Hanafí (basada en el trabajo de Abu Hanifa (699-767) de procedencia iraní). Esta rama admite la analogía como fuente del Derecho.

–          Malikí (fundada por Malik ibn Anas Ibn Shafi (714-796) un jurista de la ciudad de Medina). También llamada “Escuela de Medina”. Escuela bastante rigorista, que no obstante, acepta los hadices (hadiz literalmente significa un dicho o una conversación, pero islámicamente representa los dichos y las acciones del Profeta Mahoma, y de los imanes en el caso de los chiíes, relatadas por sus compañeros y compiladas por aquellos sabios que les sucedieron).

–          Shafi’í (fundada por Shafi’i (767-820), un alumno de Malik). Otra de las escuelas más abierta y menos rígida del Islam suní. Fundó la jurisprudencia religiosa y admite el razonamiento analógico (qiyyās) y el consenso (iŷma’a) como fuentes del Derecho.

–          Hanbalí (fundada por Ahmad bin Hanbal (780-855), un alumno de Shafi’i). Se considera la escuela más rigurosa del Islam suní. Para ellos, el Corán y la Sunna son Ley. Esta escuela jurídica no los considera únicamente una fuente del Derecho. Abogan por una interpretación y una aplicación literalista del Islam. En Arabia Saudí es escuela jurídica oficial, tomando la forma más rigurosa del wahabismo. No acepta, por tanto, la analogía, ni el iŷtihad o ijtihad o interpretación lógica.

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