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Algunas consideraciones sobre normativa vitivinícola, su Historia en el Mundo (VII); El Islam: la vid y el vino en el Corán.

marzo 15, 2012

Los musulmanes de la antigüedad cultivaban la viña y establecieron límites a los rendimientos (cada viña mil racimos y un barril de vino). Fomentan la uva de mesa. Se analiza el aumento de producción de la viña por eliminación de racimos, los abonos orgánicos de hojas y el riego. Inventan la fertilización. Incorporan la Sultanina, variedad apirena y el Moscatel de Alejandría (Zebib: uva de señora).

 El Corán muestra una serie de preceptos de especial relevancia y que, aún hoy día, tienen una vigencia y significado muy considerables para el área geográfica bajo la influencia del Islam.

 Como opuesto a esto, es necesario citar a Omar Khayyan  que, en el Rubayiat exalta el vino y lo dimensiona en la cultura árabe.

 Nació en Nichapur, Persia, hacia el año 1040 de la era cristiana, y vivió cerca de ochenta años. Libertino, sibarita, ácido, místico y profeta, estudió Matemáticas y Astronomía, reformó el calendario musulmán, cultivó el Derecho y las Ciencias Naturales, pero todo le resultó insuficiente a la hora de resolver el misterio del Universo, las pasiones humanas y la existencia misma.

 Las “Rubaiyat” constituyen una alabanza al brindis, una enorme plegaria fragmentada en estrofas que remiten a la celebración del vino y del goce del instante, frente a la finitud de la vida.

 Este libro contiene un profundo sentido humano que canta los deleites del amor y los goces de la vida que con las transposiciones de amargura y optimismo, conforman el carácter del individuo acentuado en su realidad.

 El autor defiende que la vida exige al hombre duros sacrificios porque es esclavo de sus propios prejuicios. Entre tantos absurdos, el hombre no disfruta de su efímera existencia. Por lo tanto, pretende convencer al hombre de que está equivocado y lo invita a que se desnude de dogmas y doctrinas para que aproveche de los valores tangibles de la naturaleza.

 Volviendo al Corán, es necesario empezar aclarando que aunque sí alude al peligro de los excesos del consumo de vino, jamás prohíbe su uso. Parece que es más el temor a la borrachera lo que está en el origen de la abstinencia de los musulmanes, antes que en una prohibición coránica expresa.  En un párrafo del Corán se dice:

“Comed y bebed, pero no seáis excesivos (…) Podéis beber, pero no os embriaguéis en absoluto”.

De hecho, en el siglo XI, el cultivo de la viña era particularmente floreciente en los países musulmanes. El célebre médico iraní Avicena decía:  

El vino es el amigo del sabio y el enemigo del borracho. Está permitido a la gente de espíritu y prohibido a los imbéciles”.

De forma análoga a lo que veíamos en el Tanaj, las referencias al vino en el contexto de El Corán revisten, en algunos casos, sentido de condena; en otros, dicha bebida aparece exaltada, al extremo de contarse entre las delicias del paraíso.

 La elaboración del Corán se distribuye en cuatro fases o etapas. Cada época reúne un número de suras (capítulos) subdivididos, a su vez, en una variada cantidad de aleyas (versículos). Las tres primeras etapas corresponden al primero, segundo y tercer período dela Meca, en alusión a la residencia del profeta en dicha ciudad. En tanto que, la última etapa, corresponde al período de la residencia en Medina.

 Este hecho es importante en el derecho islámico ya que la legislación coránica cambia en algunos puntos en vida aún de Mahoma (570-632). Así, una aleya puede abrogar otras más antiguas.  Esto podría explicar la contradicción antes expuesta.   Sin embargo, en el caso de la vid y del vino no es así.

 Enla Sunna, (tradición oral) al hacer referencia a la sociedad comercial, el Libro de los negocios en el punto séptimo sostiene que:

 

El Islam prohíbe las transacciones sobre el vino, cerdo, animales muertos y toda otra cosa, cuyo uso haya sido declarado prohibido.

Existen múltiples referencias a la vid y al vino en el Corán. Esto permite afirmar que la sociedad contemporánea de Mahoma se hallaba familiarizada con ambos.  Un buen ejemplo de esto es el pasaje que hace referencia al cautiverio de José (sura 12. aleya 36). En ella, se relata el caso de dos esclavos, uno de los cuales, había tenido un sueño y quería conocer su sentido. Dijo entonces:

“Me he visto prensando uva”.

Y el otro:

“Yo me he visto llevando sobre la cabeza pan, del que comían los pájaros. ¡Danos a conocer su interpretación!

La pregunta efectuada mereció la siguiente respuesta (sura 12. aleya 41):

 ¡Compañeros de cárcel! Uno de vosotros dos escanciará vino a su señor. El otro será crucificado y los pájaros comerán de su cabeza. Se ha decidido ya lo que me consultábais.

Puede verse como no hay ninguna afirmación a favor o en contra de la vid ni del vino. Sólo se habla del hecho de que un señor poderoso beba vino escanciado en su copa por un esclavo.

Otro ejemplo de esto es la sura 80, aleyas de la 25 a la 29:

Nosotros hemos derramado el agua en abundancia, luego hendido la tierra profundamente y hecho crecer en ella grano, vides, hortalizas, olivos, palmeras.

La vid se cita expresamente y en segundo lugar (por detrás del cereal) como uno de los grandes dones otorgados a los hombres en este mundo. Del mismo modo, se cita la viña como premio para los que merezcan la vida eterna en la sura 78, aleyas 31-32:

A los temerosos de Dios se les deparará el éxito: vergeles y viñedos.

En otro pasaje, sura 17, aleyas  90-91, puede verse otro ejemplo de la importancia de la vid en esa época.

No creeremos en ti hasta que no hagas brotar un manantial de la tierra, o que tengas un jardín con palmeras y vides entre los que hagas brotar caudalosos arroyos.

Aquí se relata como para reconocer al Islam dos infieles dela Mecaexigían a Mahoma que obrara un milagro. El milagro consiste en ofrecerles un jardín con palmeras y vides. La vid vuelve a ser mencionada entre los bienes preciados.

Existen varios ejemplos más que muestran que no sólo existe gran familiaridad y aprecio por la vid y sus derivados, sino que, tanto ella como sus frutos son percibidos como un bien para el hombre. Así, la sura 16, aleya 67 nos dice:

De los frutos de las palmeras y de las vides obtenéis una bebida embriagadora y un bello sustento. Ciertamente hay en ello un signo para la gente que razona.

Este pasaje es del período mecano y por lo tanto anterior a la prohibición del vino. La vid aparece con dos caras: por una parte es alimento y por otra una bebida embriagadora. Además, es evidente que se apela a la prudencia del bebedor.

Otro ejemplo interesante que refleja esa ambición muy difundida en la sociedad de la época por la posesión de jardines exuberantes poblados de las mejores flores y frutos; entre los cuales, precisamente, se señalan las vides, es el siguiente (sura 2, aleya 266):

 ¿Desearía alguno de vosotros poseer un jardín de palmeras y vides por cuyo bajo fluyeran arroyos, con toda clase de frutos, envejecer mientras sus hijos son aún débiles y que un torbellino de fuego cayera sobre el jardín y éste se incendiara? Así os explica Dios las aleyas. Quizás, así, meditéis

También debe destacarse que el contenido de las dos aleyas citadas promueve el razonamiento y la meditación con el objeto de valorar en su justa medida la importancia de los dones y beneficios que Dios ha otorgado a los hombres sobre la tierra.

Es sugerente, además, que las palmeras y la vid, a partir de las cuales se producen bebidas alcohólicas, se encuentren entre los frutos exaltados. Esto se repite en al menos dos pasajes más:

Sura 6, aleya 99

 Y, Él es Quien ha hecho bajar agua del cielo. Mediante ella hemos sacado toda clase de plantas y follaje, del que sacamos granos arracimados. Y de las vainas de la palmera, racimos de dátiles al alcance. Y huertos plantados de vides, y los olivos y los granados, parecidos y diferentes. Cuando fructifican, ¡mirad el fruto que dan y como madura! Ciertamente, hay en ellos signos para la gente que cree.

Sura 13, aleya.4

En la tierra hay parcelas de terreno colindantes, viñedos, cereales, palmeras de tronco simple o múltiple. Todo lo riega una misma agua, pero hacemos que unos frutos sean mejores que otros. Ciertamente, hay en ello signos para gente que razona.

Podemos ver como entre el conjunto de frutos con que Dios bendijo a los hombres, se destacan palmerales y viñedos.

El vino constituye uno de los premios que recibirán quienes se hagan merecedores de los goces del paraíso. La visión del trasmundo asociada geográficamente a la idea del oasis terrenal, esta representada por exuberantes jardines poblados de palmeras, viñas y olivares:

 

Sura 47, aleya 15

Imagen del Jardín prometido a quienes temen a Dios: habrá en él arroyos de agua incorruptible, arroyos de leche de gusto inalterable, arroyos de vino, delicia de los bebedores, arroyos de depurada miel. Tendrán en él toda clase de frutas y perdón de su Señor.

Sura 83, aleyas 22-28

Sí, los justos estarán en delicia, en sofás, observando… Se reconocerá en sus rostros el brillo de la delicia. Se les dará de beber un vino generoso y sellado, con un dejo de almizcle – ¡que lo codicien los codiciosos! – mezclado con agua de Tasnim fuente de la que beberán los allegados.

Es necesario aclarar que Tasnim es una fuente del paraíso.  El vino es uno de los grandes placeres de los que gozarán los que vayan al Paraíso.  Además, según dice la sura 52, aleya 23:

Allí se pasarán, uno a otro, una copa cuyo contenido no incitará a vaniloquio ni a pecado.

Los placeres del Paraíso se proveerán en un inmenso y exuberante jardín, con frutos al alcance de las manos, ríos de leche, arroyos de vino y miel. Pero además, sura 38, aleya. 52:

Junto a ellos (los bienaventurados) estarán las (mujeres) de recatado mirar …

Y, como aclara la sura 78, aleya 33:

de túrgidos senos (y, todas), de una misma edad.

Son las huríes, jóvenes doncellas del edén, libres de defectos físicos y morales; cuyos ojos de negro iris, contrastan fuertemente con el blanco que lo rodea (sura 44, aleya 54):

Así será. Y les daremos por esposas a huríes de grandes ojos.

Ahora bien, si nos salimos del ámbito de los placeres del Paraíso y nos centramos en la vida en la Tierra, vuelven las amonestaciones que ya encontramos en el Tanaj (sura 17, aleya 32):

¡Evitad la fornicación: es una deshonestidad! ¡Mal camino¡

Obviamente, tras la advertencia, viene el castigo (sura 24, aleya 2):

Flagelad a la fornicadora y al fornicador con cien azotes cada uno. Por respeto a la ley de Dios, no uséis de mansedumbre con ellos, si es que creéis en Dios y en el último Día. Y que un grupo de creyentes sea testigo de su castigo.

Tenemos algo similar a lo que ocurre con el vino.  En ningún pasaje del Corán se dice que el sexo sea malo pero el abuso, es decir, la fornicación tiene una condena diáfana y literal.

Centrémonos ahora en intentar explicar donde radica la prohibición del consumo de vino. En la sura  22, aleya 2 encontramos:

Cuando esto ocurra, toda nodriza olvidará a su lactante, toda embarazada abortará. Los hombres parecerán, sin estarlo, ebrios. El castigo de Dios será severo

Se nos advierte de la conmoción que precederá al Juicio Final. En ella, se insinúa veladamente una de las consecuencias del vino sobre el comportamiento humano.  En ese contexto, la embriaguez es una  metáfora de lo que ocurrirá ante la inminencia del Juicio Final. No es una condena a la bebida.

No obstante, permite comprobar cómo, en esa época, el vino y sus efectos nocivos sobre la conducta humana eran lo suficientemente conocidos y en todos los sectores sociales. Es pues, posible, su utilización como ejemplo de conducta irregular.

Es clara la prohibición de orar ebrio. Ahí, al igual que en el Tanaj se impone el concepto de pureza física y espiritual como condición ideal de vida, (sura 4, aleya 43):

¡Creyentes¡ No os acerquéis ebrios a la azalá (oración obligatoria). Esperad a que estéis en condiciones de saber lo que decís. No vayáis impuros – a no ser que estéis de viaje – hasta que os hayáis lavado. Y si estáis enfermos o de viaje, si viene uno de vosotros de hacer sus necesidades, o habéis tenido contacto con mujeres y no encontráis agua, recurrid a arena limpia y pasadla por el rostro y por las manos. Dios es perdonador, indulgente.

Obviando las consideraciones de índole religiosas, parece evidente que el consumo abusivo del vino puede llegar a ser motivo de grandes males. Por ello, la sura 5, aleya  91 advierte:

El Demonio quiere solo crear hostilidad y odio entre vosotros valiéndose del vino y del maysir, e impediros que recordéis a Dios y hagáis la azalá. ¿Os abstendréis pues?

Algo parecido encontramos en la sura 5, aleya. 90 y en la sura 2,  aleya  219:

¡Creyentes! El vino, el maysir, las piedras erectas y las flechas (las flechas divinatorias) no son sino abominación y obra del Demonio. ¡Evitadlo pues! Quizás, así, prosperéis.

Te preguntan acerca del vino y del maysir. Di: “Ambos encierran pecado grave y ventajas para los hombres, pero su pecado es mayor que su utilidad”.

En estas dos aleyas, además, resulta significativa la equiparación que se hace del vino con el juego. El “maysir” consistía en un juego de lotería preislámico, en el cual se utilizaban flechas con los nombres de los participantes. Las flechas, a su vez, se correspondían con las distintas partes del cuerpo de un camello sacrificado. Este juego y todos los demás juegos de azar en general; así como los ídolos y la bebida, son considerados instrumentos de las maniobras abominables de Satanás por sus efectos desestructuradores sobre la unidad de la familia y la sociedad.

El razonamiento desarrollado es que el demonio quiere crear hostilidad entre los hombres, valiéndose para ello del vino y el maysir. Ambos, encierran pecado grave y ventajas para los hombres; pero, su pecado, es mayor que su utilidad.

Tenemos que existe una reiteración de alabanzas y condenas al consumo del vino en el Corán.  Esto debe tener su reflejo en las normas y las conductas propias de los musulmanes. No debemos olvidar que el Derecho musulmán encuentra su fundamento final en el Corán. Son de sobra conocidas la blandura y benevolencia con que las autoridades trataron a los bebedores enla Españamusulmana. Por ejemplo, Granada era conocida por sus tabernas, regentadas por musulmanes y frecuentadas por cristianos. DÍAZ PLAJA (1997) lo explica así:

“El que los jueces cerraran los ojos para no ver a los borrachos, y su evidente negligencia en castigarlos, me lo explico por la razón que voy a exponer: la pena que ha de aplicarse al borracho es, entre todas las del derecho musulmán, aquella que no está marcada taxativamente en el libro revelado; ni siquiera hay una tradición mahomética admitida y segura; solo consta que al Profeta le presentaron a un hombre que había bebido vino, y el Profeta ordenó a sus compañeros que le aplicaran unos azotes por haber faltado a sus deberes; en virtud de esa orden, le pegaron unos zapatazos y unos zamarrazos con las cimbrias de la mantilla (bufanda que llevaban al cuello). Murió el Profeta, y no señaló concretamente que debiera castigarse al borracho con una pena que estuviese formando parte del cuadro de las otras penas. Cuando Abu Bakr tuvo que intervenir en estas cosas, después que faltó el Profeta, pidió consejo a sus compañeros. Ali ben Abi Talib le dijo: -Quien bebe, se emborracha: quien se emborracha hace disparates; el que hace disparates forja mentiras, y a quien forja mentiras, debe aplicársele la pena. Yo creo que debe darse ochenta azotes al que bebe.

Los compañeros aceptaron esta opinión de Alí. Los tradicionalistas recuerdan que Abu Bakr, al tiempo de morir, dijo: Lo único que me preocupa es una cosa: la pena del que bebe vino, por ser cuestión que dejó sin resolver el Profeta, y es uno de esos asuntos sobre los cuales no hemos pensado hasta después que murió Mahoma”

La costumbre de beber vino en forma abusiva obligaba a los jueces a moverse con precaución entre la permisividad y la condena de su consumo. Según DÍAZ PLAJA (1997) oficialmente, quien vendiera vino en público debería ser castigado y sus recipientes rotos. El autor afirma que, según Ibn Abdun, un borracho no debe ser azotado antes de que se le haya pasado la embriaguez

No hay duda de que para los exégetas musulmanes la condena a la embriaguez resultaba evidente. No obstante,  la raíz del problema consiste en que Mahoma nunca determinó con precisión el castigo correspondiente.

2 comentarios leave one →
  1. JLL permalink
    marzo 16, 2012 9:31 am

    Siempre ilustrando.

    M’agrada molt!!

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