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Las fiestas en honor a Dioniso

marzo 6, 2012

Las Grandes Dionisias[1] de Atenas eran, sin duda, las más importantes fiestas celebradas en honor a Dioniso. Tenían lugar en todo el mundo griego. Duraban varios días pero es complicado establecer una cronología exacta del desarrollo de los diversos actos.

 

Se cree que la fiesta de las Dionisias se extendió por toda Grecia cuando Eléuteras decidió integrarse en el Ática, e hizo ofrenda de una estatua del dios Dioniso a la ciudad de Atenas. Los atenienses la rechazaron y poco después se extendió una epidemia por la ciudad. Temerosos de Dioniso, los atenienses celebraron las Dionisias haciendo una procesión de personas que portaban falos, y así salvaron la ciudad.

 

Eléuteras, como la vecina Platea, era una ciudad independiente en la frontera entre el Ática y Beocia. Pero debido a sus continuos enfrentamientos con los tebanos, los habitantes de Eléuteras pidieron integrarse voluntariamente en la polis de Atenas. Dado el valor estratégico de la ciudad, los atenienses accedieron, y el culto a Dioniso Eléutero (“Dioniso el libertador”) se transfirió a Atenas.

 

La fiesta de las Dionisias, que originalmente era un festival de Eléuteras de celebración del vino nuevo, fue el acontecimiento anual que condujo a la creación de un género literario y artístico totalmente nuevo: el teatro. Por eso, en el Teatro de Dioniso[2], el sacerdote de Dioniso Eléutero era el oficiante principal y su trono de mármol estaba ubicado en el centro de la primera fila de espectadores.

 

Parece ser que estas fiestas constituían la mejor ocasión para el lucimiento de los dramaturgos. Vestidos de sátiros, los viejos actores griegos representaban la pasión y muerte de Dioniso, uno de los actos centrales de los misterios.

 

Se sabe que la imagen de Dioniso era conducida procesionalmente hasta un templo vecino a la Academia[3], y luego devuelta al teatro. En ese desfile participaban hombres y mujeres, incluso jóvenes. Al frente marchaban los sacerdotes del dios y los coregos (ciudadano encargado de organizar a sus expensas un coro y los figurantes para una representación teatral), así como los magistrados de la ciudad.

 

Detrás de ellos formaban un grupo de jóvenes atenienses armados, los efebos, pertenecientes a una escuela militar preparatoria, la Efebeia, donde se ingresaba a los dieciocho años, y que constituían la guardia de la estatua.

 

Todos los adeptos iban coronados de pámpanos y algunos de ellos llevaban cráteras de vino. La crátera era una gran vasija de gran capacidad destinada a contener una mezcla de agua y vino (ya hemos dicho que los antiguos raras veces bebían el vino puro). Con esta mezcla se llenaban las copas de vino. Se llevaba al lugar de la comida y se depositaba en el suelo o sobre una tarima.

 

Detrás de los iniciados y de la imagen del dios marchaban las canéfonas (o cistóforas) que eran doncellas que conducían canastillos con frutas y culebras atadas. A las canéforas seguían hombres disfrazados de sátiros, silenos y panes. Las canéforas eran doncellas que conducían las garrafas para las libaciones Los atenienses daban igualmente este nombre a las jóvenes casaderas que iban a llevar ofrendas a Diana para pedirle el permiso de cambiar de estado.

 

Más tarde, se sumaron a los citados unos sacerdotes llamados falóforos, encargados de llevar el falo durante las faloforias o fiestas consagradas a Dioniso.  En la antigua Grecia, el falo era considerado un símbolo de la fertilidad. En un primer momento, éste estuvo dotado de características mágicas, aunque terminó por actuar como atributo del dios o como divinidad propiamente dicha.  Los falóforos conducían este gran falo y entonaban las estrofas llamadas fálicas.  También estaban los italóforos, que vestidos de mujer, de blanco, imitaban el andar de los borrachos. La procesión se cerraba con el licnón o aventador. Se volvía a casa por la noche, a la luz de las teas.

 

En el día segundo de las Dionisíacas tenían lugar los certámenes teatrales: por la mañana una tetralogía, y por la tarde, una comedia, representaciones que se repetían los días siguientes.

 

Heródoto llamó a Dioniso el dios de las máscaras. Esto confirmaría, por un lado, la idea de que el teatro tiene su origen en las fiestas dionisias; y por otro lado, el antiquísimo origen dionisiaco del carnaval.

 

Los historiadores de la literatura consignan que los ditirambos (de los que ya hemos hablado), una de las manifestaciones de la primitiva poesía coral griega (siglo VI a.C.) destinados a loar a Dioniso, fueron el germen de la tragedia y la alta lírica. También hemos comentado el mito que hace de Arión, el músico prodigioso, el autor de los primeros ditirambos. El propio dios fue apodado Ditirambio, por ser el autor indirecto de esa forma coral y poética.

 

Después de lo que hemos dicho sobre las fiestas mayores dedicadas a Dioniso, pasaremos revista a otros fastos con que se le honraba, a veces a él solo, a veces junto a otros dioses. Para ello, nos basaremos en la obra, ya citada, de Clara Luz Zaragoza, Historia y Mitología del vino.

 

Puede suponerse que las agrionias, de Beocia[4], eran quizá parte de las bacanales, ya que es muy sugerente el hecho de que también se comiera carne cruda. Las agrionias, al parecer, consistían en unos pequeños misterios, en los cuales sólo participaban mujeres.  Éstas se congregaban de noche y aparentaban buscar al dios; al no encontrarlo, decían que estaba con las Musas. Acto seguido, las devotas iniciaban una orgía consistente en baile, bebida e ingestión de carne sin cocinar. Al término de este banquete ritual, se procedía a la revelación de enigmas, quizá jeroglíficos sagrados procedentes del lugar de origen del dios, y que integrarían el repertorio litúrgico de los misterios.  En las agrionias es donde el poder de Dioniso aparece de forma más salvaje y peligrosa. Es un festival en el que hay una licencia,  una liberación de las mujeres. Hay unas persecuciones y fantasías caníbales. Hay una serie de aspectos que pueden recordar estas historias que en el mito nos cuentan de los desmanes violentos que protagonizaban las ménades.  Además, a este festival está asociado un mito, recogido por fuentes más tardías, que es el mito de las hijas de Minias[5].

 

Las Miniades[6] son tres hijas del rey Minias que al llegar el dios Dioniso al país se niegan a secundar su culto. Las demás mujeres están en el monte con Dioniso y estas tres mujeres permanecen en su casa hilando y tejiendo, que eran las labores femeninas, y rechazan el ir a unirse con las demás mujeres al culto dionisíaco.

 

Dioniso se aparece, primero en forma de animal, para intentar seducirlas y llevarlas al monte.  Ellas siguen en sus trece, no van, y al final obra un prodigio: de los telares empiezan a salir hiedras y vino.  Las mujeres terminan en un estado de enloquecimiento que les lleva a echar a suertes, por una especie de ímpetu caníbal, a cuáles de sus hijos y qué madre va a sacrificar al hijo para que sea víctima de este ímpetu caníbal.

 

Es decir, se invierte aquí todo el papel que podía ser el de la madre con el hijo, la madre destruye al hijo. En este enloquecimiento, al final, terminan uniéndose a las mujeres que están en el monte con Dioniso.  Sin embargo, estas mujeres les rechazan y les persiguen porque tienen que expiar esta culpa. Terminan convirtiéndose en aves de la noche (búho o lechuza). Plutarco dice que esta persecución de las Míniades por parte de las demás mujeres es un elemento que está presente en las agrionias.

 

En este ritual había persecución de las mujeres por parte de un representante o por parte de un elemento que hacía de sacerdote de Dioniso, y que tenía la facultad de matar a la mujer que pudiera capturar. Puede, en principio, parecer un menadismo histórico real, salvaje y violento, sangriento.

 

Plutarco indica que en una ocasión (lo cuenta como excepcional) un sacerdote de Dioniso, llamado  Zoilos, cometió realmente ese crimen. Esto es, persiguiendo con un puñal, que era la persecución que se hacía, capturó a una de las mujeres y la mató. Añade Plutarco, además de destacarlo como excepcional, que automáticamente fue castigado por los dioses y que además se tuvieron que instalar ritos propiciatorios. Podemos decir que nos está señalando que duda de la realidad de estas fantasías sangrientas.

 

En honor de Dioniso, los atenienses instituyeron las fiestas ascolias, cuyo acto central consistía en un juego de destreza.  Había que subirse a un odre lleno de aire y mantenerse sobre un solo pie, haciendo equilibrio. Si se conseguía no caer, se recibía un premio, que era el mismo odre, pero lleno de vino. El pellejo debía sacarse de un animal sacrificado ese mismo día.

 

Las enisterias eran fiestas dionisíacas destinadas a los adolescentes. Durante ellas, los jóvenes bebían su primera copa de vino, acto que simbolizaba la entrada en la virilidad. Las aireenas estaban dedicadas tanto a Dioniso como a Deméter, y eran una fiesta agraria, en la cual los campesinos ofrecían las primicias del vino y los cereales.

 

Las oscoforias, o fiestas de la vendimia, tenían lugar en octubre y noviembre, y cronológicamente, era la primera de las cinco fiestas menores de mayor importancia entre las que los griegos dedicaban a Dioniso. (Octubre y noviembre eran los meses de maduración de las uvas). Dos jóvenes ataviados con ropas femeninas iban al frente de desfiles jubilosos. Una tradición dice que las oscoforias las instituyó Teseo[7] en Atenas después de su regreso de Creta y la muerte del Minotauro[8].  Después de las oscoforias, los atenienses celebraban las llamadas dionisíacas menores, entre diciembre y enero.

 

Una tercera festividad era la de las tinajas, entre enero y febrero, en cuyo transcurso se celebraban representaciones de teatro breve.

 

Una de las celebraciones más importantes tenía lugar del 11 al 13 del mes antesterion (marzo)[9] en Atenas. La finalidad de estos festejos (llamados antesterias) era honrar a Dioniso y a las flores (anthos), que se abrían en ese mes. El primer día era llamado Pithoigia (apertura de jarras) porque en su transcurso se bebía vino de la cosecha anterior, conservado en toneles (pithos) de barro cocido. Los atenienses visitaban el santuario de Dioniso en los pantanos. El día segundo, Khóes, era el de los jarros, que festejaba el final de la fabricación del vino con una procesión hasta el Lenaion (Templo de Dioniso). Se servían jarras de vino nuevo y se organizaba un concurso de bebida. El santuario de Dioniso Limnais (de los pantanos) en las marismas estaba entonces abierto, siendo la única vez al año: tenía lugar allí una hierogamia[10] de la mujer del arconte rey[11] y de Dionisos. El día tercero, llamado de las marmitas, se destinaba a honrar a los muertos. Hermes[12] Ctonio recibía ofrendas de grano.

 

En las Antesterias tenía lugar un concurso de comedia destinado a los actores, que Plutarco atribuye al orador Licurgo[13] (siglo IV a. C.). El vencedor del concurso tenía derecho a figurar en la lista de actores para las Dionisias urbanas (que ya hemos comentado). Este concurso tenía probablemente lugar en el teatro de Dionisos en Eléuteras[14].  Según Filóstrato[15], las Antesterias son también la ocasión, en la época de Apolonio de Tiana[16] (siglo I), de danzas lascivas acompañada por el aulos[17] y de una lectura de una epopeya órfica.

Dos veces por año, los griegos celebraban la fiesta llamada Brumales (de un sobrenombre de Dioniso, Bromio, o del nombre de una nodriza de Dioniso, Bromé). Bromio era, asimismo, uno de los nombres esotéricos de Dioniso.

 

Las eleuterias tenían por objeto honrar los actos realizados a favor de la libertad, en especial, la de los esclavos, que en el transcurso de la celebración, eran a veces manumitidos. Los dioses patronos de estas fiestas eran Eros, Zeus y Dioniso. Éste, como se sabe, era llamado por los romanos Liber Pater (luego hablaremos de esto). En Grecia, ya hemos dicho que Dioniso era llamado también Eleuterio, libertador, como Zeus.

 

Las epilenias eran parte de las fiestas vendimiales, donde se premiaban los más grandes racimos de uvas que presentaban los viticultores.

 

En Alea[18] (Arcadia[19]), según Pausanias, sus habitantes rendían homenaje a Dioniso cada dos años con unas fiestas llamadas esciereias.

En Palena (Acaya, Peloponeso), se habían instituido unas fiestas nocturnas en honor a Dioniso. En las esquinas se colocaban toneles con vino, de los que el pueblo, que festejaba con antorchas encendidas, pudiera beber libremente. Estos regocijos públicos se denominaron lampterias.

 

En la Élida, se honraba a Dioniso, con las fiestas tías. Las trietéridas, de origen egipcio, fueron adoptadas en Beocia (y en Tracia), y tenían por objeto recordar el viaje del dios (Osiris = Baco = Dioniso) a las Indias. Se celebraban cada tres años y tenían un carácter orgiástico. Se denominan también trienales.

 

De origen ateniense son las fiestas vendimiales llamadas leneas. El nombre de estos pequeños fastos deriva del de los lagares. Las bacantes eran denominadas lenas. Leneo fue sobrenombre de Dioniso y nombre de un hijo de Sileno. Atenienses eran también las coes.

 

Una vez al año, los vinateros organizaban las neoenias, en las cuales se probaba el vino nuevo y se hacían honras a Dioniso.  Las nictelias eran asimismo orgiásticas, y se desarrollaban en Atenas. Las vendimiales de la isla de Rodas se llamaban pancladias.

 

Melanto[20], rey de  Mesenia (Peloponeso) y luego del Ática[21], en memoria del duelo que sostuvo con Xanto (a quien venció) y con el arbitraje de Dioniso, erigió un templo al dios del vino e instituyó en el Ática las fiestas apaturias.

 

Las iseneas honraban por igual a Ío[22] y a Dionisio-Baco.  Las abaceas eran unas celebraciones de Asia Menor en homenaje a Baco, y tenían la particularidad de que en su transcurso los participantes no podían hablar. A esta curiosa circunstancia se debe el nombre que le pusieron los griegos.  Las paamilias se realizaban en Egipto.

 

Las haloas tenían lugar en Eleusis y en Atenas, y se celebraban en honor de Deméter (diosa de la agricultura), de su hija Koré (Perséfone o Proserpina), y de Dioniso-Baco, esposo de Koré. Se ignora en qué consistían y cómo se desarrollaban, pero sin duda señalan la vinculación de Deméter y Dioniso como benefactores de la Humanidad.  Las dioscurias[23], que se celebraban en Cirene, Esparta y otras ciudades, tenían por objeto honrar a Cástor y Pólux, pero se hacían coincidir con la fecha de las vendimias.

 

Tirbe (confusión) era otra fiesta griega en homenaje al hijo de Semele. En Esparta, las sacerdotisas del dios celebraban unas pequeñas dionisíacas donde competían, entre ellas, en la carrera pedestre. Tenían lugar una vez al año.


[1] Dionisias es el nombre dado en Grecia a los festivales en honor del dios Dioniso que incluían representaciones dramáticas. En Ática celebraba dos festivales anuales con este nombre, las Dionisias Rurales (o Rústicas) en el mes de Poseidón (diciembre), cuya procesión imitó memorablemente Aristófanes en Los acarnienses, y las Grandes Dionisias (o Dionisias Urbanas) en Atenas en el mes de Elafebolion (marzo). El sobrenombre “Grandes” se debe a la importancia de esta fiesta. Este último festival fue instituido, o en todo caso engrandecido, en el año 534 a. C. por el tirano Pisístrato, que trajo el culto a Atenas desde Eléuteras (en el límite entre el Ática y Beocia al norte de Eleusis). La imagen del dios fue situada en el antiguo templo de Dioniso frente al recinto del teatro.

En la época de las Grandes Dionisias, cuando el invierno había pasado, los mares se hacían navegables, de modo que podía haber muchos visitantes en Atenas, hecho que no se producía en las Leneas, que se celebraban antes, en invierno. Durante la existencia de la Liga Délica, los aliados aportaban sus tributos a Atenas para ser exhibidos en la orchestra del teatro. Era también la ocasión en que se recibía a los embajadores extranjeros, y los niños cuyos padres habían muerto luchando por Atenas desfilaban en el teatro.

[2] El Teatro de Dioniso fue el mayor teatro de la antigua Grecia, situado a los pies de la parte norte de la Acrópolis de Atenas y formando parte de los témenos de Dioniso. Dedicado, como indica su nombre, a Dioniso, dios de las viñas y del teatro, inicialmente se rezaba en su honor alrededor del altar del templo, y los espectadores se sentaban a los lados. Después, esos rituales se fueron convirtiendo en las tragedias clásicas de Esquilo, Sófocles, Eurípides y Aristófanes. Alrededor del año 407 a. C. la costumbre era que después de la representación se hiciera una sátira, el tiempo de las representaciones se alargaba hasta unas seis horas y la entrada era cara.

[3] Inicialmente fue la denominación de una institución educativa de la Atenas clásica: la Academia fundada por Platón.

[4] Beocia es una antigua región de Grecia. Su ciudad más importante fue Tebas

[5] En la mitología griega, Minias fue un rey de Orcómeno, y su fundador según Apolonio de Rodas.

[6] En la mitología griega, reciben el nombre de Miníades o Mineidas las hijas de Minias, rey legendario de Orcómeno (Beocia). Las Miníades se llamaban Alcíote (o Alcáote), Leucipe y Arsipe.  En Las metamorfosis de Ovidio, aparecen las dos últimas con los nombres de Iris y Climent.

Según Plutarco, el dios Dioniso, en castigo por no haber querido asistir a unas fiestas que se celebraban en su honor, despertó en ellas un deseo irresistible de saciar su apetito comiendo carne humana. Impulsadas por semejante apetito, devoraron a Hípaso, hijo de Leucipe. Hermes las metamorfoseó a una en murciélago, a otra en búho y a la tercera en lechuza.

En recuerdo de la impiedad de las Miníades, el gran sacerdote de Orcómeno, después de hacer el sacrificio, perseguía a las mujeres que acudían a las ceremonias, y daba muerte a la primera que conseguía alcanzar

[7] Teseo es para los atenienses el héroe por excelencia, comparable a Heracles. Era hijo del rey Egeo pero pasó su juventud en la patria de su madre, en el sur de Grecia. Cuando alcanzó la adolescencia se fue a Atenas, eliminando los numerosos bandidos que proliferaban en la ruta terrestre. En la ciudad ática se ofreció como miembro de la ofrenda al rey Minos: siete muchachos y siete doncellas debían ser entregadas cada nueve años; los jóvenes eran entregados al llegar a Creta al Minotauro. Una vez en Creta, la hija del rey Minos, Ariadna, se prendó de la belleza de Teseo y evitó que fuera sacrificado el joven. Para ello Ariadna acudió al constructor del laberinto donde vivía el Minotauro, Dédalo, quien le indicó que atara un hilo a la puerta y lo desenrollara conforme iba avanzando. Teseo siguió las instrucciones y llegó a la cámara del monstruo donde le dio muerte. A continuación volvió sobre sus pasos y rescató a los demás jóvenes atenienses. Junto con Ariadna se embarcaron hacia Atenas, haciendo escala en la isla de Naxos donde quedó Ariadna. Al regresar a Atenas, Teseo olvidó colocar una vela blanca en señal de victoria por lo que su padre pensó que había sido sacrificado en Creta. Egeo se tiró al mar y en su memoria este mar lleva su nombre.

Teseo reinó en Atenas para pronto instaurar la democracia. En la capital del Atica se convertirá en defensor de los débiles y oprimidos pero no por ello dejará de realizar aventuras. Fue al país de las amazonas para tener un hijo con su reina, participó en la expedición de los Argonautas para conquistar el Vellocino de Oro y tomó parte en la caza del jabalí de Calidonia, salvando la vida de su amigo Piriteo.

También estuvo en la lucha de los lapitas contra los centauros, que tuvieron lugar en la boda de Piriteo, cuando los ebrios centauros decidieron raptar a las mujeres. Raptó a la todavía niña Helena -más tarde desencadenará la Guerra de Troya- y viajó hasta el Hades con Piriteo, siendo liberado por su primo Heracles.

Teseo en sus últimos años se casó con Fedra, la hermana de Ariadna. Fedra se enamoró de Hipólito, el hijo de Teseo y la amazona, por lo que decidió suicidarse, acusando en una carta al joven Hipólito de haberla mancillado. Teseo envió al destierro al inocente Hipólito, muriendo antes de alcanzar el exilio. Artemisa reveló la verdad a Teseo y el héroe abandonó su patria, encontrando la muerte en la corte de su amigo Licomedes.

[8] El Minotauro era un monstruo con cuerpo de hombre y cabeza de toro. El mito tiene su versión más completa en la Biblioteca mitológica de Apolodoro.1 Su nombre significa “Toro de Minos”, y era hijo de Pasífae y el Toro de Creta. Fue encerrado en un laberinto diseñado por el artesano Dédalo, hecho expresamente para retenerlo, ubicado probablemente en la ciudad de Cnosos en la isla de Creta. Por muchos años, hombres y mujeres eran llevados al laberinto como sacrificio para ser el alimento de la bestia hasta que la vida de ésta terminó a manos del héroe Teseo.

[9] Tenían lugar del undécimo al décimo tercer día del mes de Antesterión, octavo mes del calendario ático, que corresponde en el calendario gregoriano a finales de febrero y al principio de marzo.

[10] Hierogamia es un concepto teológico de varias religiones que se refiere a la existencia de algún tipo de matrimonio sagrado, bodas santas o bodas espirituales.

Como resultado de la antropomorfización característica de todas las religiones, las antiguas incluyen entre sus mitos un papel central a la unión carnal entre dioses; por ejemplo, en la religión egipcia, entre Isis y Osiris, incestuosa, como muchas de las hierogamias.

Además de las de ese tipo, en la religión mesopotámica la unión carnal de dioses o diosas con mortales era un tema muy repetido, tanto en la literatura (Epopeya de Gilgamesh) como en ritos específicos que tenían lugar en el etemenanki, un espacio destacado del zigurat, donde el dios (encarnado para la ocasión en un sacerdote) yacía con una mujer. El ritual es descrito de forma escéptica por las fuentes griegas (Heródoto, que lo compara con otros similares de Tebas y Licia).2

Algo similar se incluye en la tradición devadasi del hinduismo y en ciertos cultos dionisíacos (Antesterias).

En la mitología grecorromana es abundantísima la referencia a todo tipo de contactos carnales entre todo tipo de seres sobrenaturales. Se describen relaciones legítimas (Zeus y Hera -cuya unión se celebraba en el Heraion de Samos-), ilegítimas (Afrodita y Ares, Deméter y Yasión) y frustradas (Apolo con Dafne, Pan con Siringa y Pitis, Orfeo con Eurídice); y sobre todo las que se establecen entre dioses y mortales (metamorfosis de Zeus), que engendraban a los héroes (telegonía).

En el cristianismo se utiliza el simbolismo de Cristo y la Iglesia como esposo y esposa respectivamente (sponsus et sponsa); y en la mística se desarrolló especialmente el tema de la unión del alma con Dios en un matrimonio místico, expresado a veces de forma muy explícita en la literatura (Santa Teresa de Jesús, San Juan de la Cruz), por contraste con la castidad de los matrimonios de la Virgen María: el enlace sobrenatural con el Espíritu Santo (que sigue a la Anunciación y con el que se realiza la Encarnación) y el enlace terrenal con San José.

[11] En la antigua Grecia, los arcontes eran los magistrados que ocupaban los puestos más importantes del gobierno de la ciudad. Su importancia varió a lo largo de los casi cinco siglos que perduró la institución, desde el 753 a. C., cuando el arcontado perpetuo de los reyes de Atenas dio lugar a mandatos de diez años,  hasta bien entrado el siglo III a. C., pero constituyeron la base de los gobiernos democráticos de la mayoría de las ciudades griegas.  Esta magistratura representa la sustitución del poder de los antiguos reyes por el de las familias nobles, y debió crearse entre los siglos X y VII a. C.

[12] En la mitología griega, Hermes es el dios olímpico mensajero, de las fronteras y los viajeros que las cruzan, de los pastores, de los oradores, el ingenio y del comercio en general, de la astucia de los ladrones y los mentirosos

[13] 396 a. C.–323 a. C.), fue un orador ático que nació en Atenas alrededor del 396 a. C., y que fue hijo de Licofrón, quien perteneció a la aristocrática familia sacerdotal de los Eteobutadas. No debe confundirse con el legislador espartano, del mismo nombre.

En la escena política, jugó un papel tras la derrota ateniense en la Batalla de Queronea (338 a. C.) frente al ejército del rey macedonio Filipo II. Tenía entonces 52 años, y se ignora lo que hizo antes de esta fecha, en la que se le concedió una magistratura durante un periodo de cuatro años. Fue reelegido dos veces: estuvo en total 12 años dirigiendo las finanzas públicas. Se ocupó con un rigor absoluto de éstas, del ejército, y de la construcción de edificios públicos. Atenas le debe, entre otras cosas, el acondicionamiento del gimnasio del Liceo y del Teatro de Dioniso. Intentó exaltar el patriotismo del cuerpo cívico contra Macedonia.

Se han conservado varias obras retóricas. Son los alegatos de las defensas pronunciadas en los procesos políticos. Una gran parte son eisangelias, procedimientos excepcionales por alta traición.

[14] Eléuteras fue una ciudad situada al norte del Ática (Grecia), en la frontera con Beocia. Posee una de las fortalezas de la Antigua Grecia mejor conservadas, con muros de mampostería con un espesor medio de 2,6 metros. Se mantiene un pie una parte de la muralla de 206 m. de longitud, con seis torres, perteneciente al perímetro norte del lugar; se conservan los cimientos de dos torres más. Aunque el resto de la muralla no se conserva bien, se ve calaramente el trazado, así como la ubicación de cuatro puertas. El área fortificada mide en torno a 113 x 290 m. La fortaleza fue conocida, en época posterior, como Giftocastro.

[15] Filostrato, probablemente hijo de sofista, dada la transmisión frecuente de dicha actividad en esa época entre padres e hijos. Se citan entre sus maestros a Proclo de Naucratis, Hipódromo de Larisa, Demiano de Éfeso y Antípatro de Hierápolis. Será posiblemente este último el introductor de Filostrato en el círculo de la emperatriz siria Julia Domna, esposa de Septimio. Debió colaborar en sus trabajos desde comienzos del siglo III, siendo precisamente la Vida de Apolonio un encargo en vida de la emperatriz. A su muerte escribirá sus Vidas de los sofistas.Se le atribuyen asimismo el Heroico, unas Cartas, un Gimnástico y unos Cuadros. Es quizá también autor de un diálogo: el Nerón.

[16] Apolonio de Tiana  fue un filósofo, matemático y místico griego de la escuela pitagórica. Siguiendo el ejemplo de la mística de Pitágoras, cuyas doctrinas había abrazado, sólo se alimentaba de legumbres, se abstenía del vino y de las mujeres, daba sus bienes a los pobres y vivía en los templos. Su género de vida y su lenguaje sentencioso y oscuro hicieron tal impresión que no tardó en verse rodeado de numerosos discípulos. Se dice que fue admirado por los brahmanes de la India, los magos de Persia y los sacerdotes de Egipto.

[17] El aulós  u oboe doble fue un instrumento musical de viento que penetró muy tarde en Grecia desde Frigia. Incluso existía un proverbio: auloi meta lyran, “el oboe viene detrás de la lira”. El músico que lo toca recibe el nombre de «auleta» o «aulés». En la mitología griega, el aulós fue inventado por Atenea para imitar el treno funerario de Medusa, que nada más tañerlo lo lanzó a lo lejos, porque se percató de que soplar el instrumento deformaba sus rasgos. El sátiro Marsias recuperó el instrumento y lo tocó en competición con Apolo, que tocó la lira. El aulós, relacionado con el culto orgiástico, es decir, el culto a Dioniso y a Cibeles, topó en Grecia con la resistencia de los instrumentos de cuerda (relacionados con el culto a Apolo).

[18] Alea fue una antigua ciudad de Arcadia, fundada por el mítico rey Aleus, hijo de Apheidas. Se encuentra cerca de Stymphalos. La ciudad tenía templos de Artemisa de Éfeso, Atenea Alea y Dioniso. Las huellas de los edificios antiguos han sido encontrados cerca de la aldea moderna.

[19] Arcadia  es una unidad periférica de Grecia, en la región del Peloponeso Los pobladores primitivos de Arcadia eran los pelasgos, pueblo patriarcal de pastores, que resistió la hegemonía de Esparta y que estaba organizado como una confederación de repúblicas, que permanecieron independientes. Megalópolis fue fundada en 370 a. C. por Filopemen, y se convirtió en la capital de Arcadia. Tras la dominación romana, fue bizantina, veneciana y turca, hasta que se integró en la República de Grecia.

Se trataba de un pueblo rural y humilde, por lo cual a la hora de honrar la fertilidad no podían hacerlo con un toro, como el resto de las culturas herederas de los ritos micénicos, así que optaron por adorar al macho cabrío.

Con el tiempo, esta figura se asimiló a la del dios Pan, representado como un macho cabrío, cuyo nombre procede de Paon, que significa ‘el que da de comer’ o ‘pastor’.

Los ritos de fertilidad del dios Pan fueron adoptados por Atenas después de la guerra persa por las llamadas Bacantes

[20] En las crónicas legendarias griegas, Melanto, hijo de Andropompo, fue el decimosexto rey legendario de Atenas. Primero rey de Mesenia, fue echado de Pilos por los heráclidas Témeno y Cresfontes. Se refugió entonces en Atenas, y junto con Janto de Beocia destronó al rey reinante, Timoetes.  Fue el fundador de la dinastía melántida.  Melanto tuvo un hijo, Codro, que le sucedió

[21] Ática es una parte de Grecia formada por ocho unidades periféricas: Atenas Septentrional, Atenas Occidental, Atenas Central, Atenas Meridional, Ática Oriental, El Pireo, Islas y Ática Occidental. Atenas fue anteriormente capital de la Periferia de Grecia Central.  Se localiza al sur de Grecia.

[22] En la mitología griega, Io era una doncella de Argos, hija de Ínaco y sacerdotisa de Hera que fue amada por Zeus. Otras versiones la hacen hija de Yaso, rey de la ciudad o de Pirén

[23] En la mitología griega, los Dioscuros (hijos de Zeus’) eran dos famosos héroes, mellizos de Leda y hermanos de Helena de Troya y Clitemnestra, llamados Cástor y Pólux o Polideuces. En latín eran conocidos como Gemini, (gemelos) y a veces como Castores.

A pesar de su nombre, la historia de su paternidad es confusa. La versión más conocida es que Zeus se metamorfoseó en cisne y sedujo así a Leda. Por esto se dice con frecuencia que los hijos de Leda salieron de dos huevos que ésta puso. Sin embargo, otras muchas fuentes afirman que el marido mortal de Leda, el rey Tíndaro de Lacedemonia, fue en realidad el padre de algunos de los hijos, por lo que a menudo eran llamados con el patronímico Tindáridas. La cuestión de qué hijos eran mortales o medio inmortales y cuáles nacieron de un huevo u otro depende de la fuente: a veces se dice que Cástor y Pólux eran ambos mortales, y a veces que inmortales. Lo que sí coincide es que si sólo uno de ellos es considerado inmortal, éste era Pólux.

Para complicar aún más la cuestión, la historia de Zeus convertido en cisne se asocia a veces con la diosa Némesis. En esta tradición, era la diosa la que fue seducida y puso el huevo, pero éste fue entonces hallado, o llegó a manos de Leda. Sin embargo, esta historia suele asociarse más con Helena que con Cástor y Pólux.

Cástor era famoso por su habilidad para domar caballos y cabalgarlos y Pólux por su destreza en la lucha cuerpo a cuerpo (parecido a lo que ahora se llama boxeo).

Cuando Teseo y Pirítoo secuestraron a su hermana Helena y la llevaron a Afidna, los Dioscuros la rescataron y raptaron en venganza a la madre de Teseo, Etra. También acompañaron a Jasón en el Argo. Durante el viaje, Pólux mató al rey Ámico en un combate a mano limpia.

Cuando Astidamía, reina de Yolco, ofendió a Peleo, los Dioscuros lo ayudaron a devastar su país.

Cástor y Pólux raptaron a las hijas de Leucipo, Hilaira y Febe, y se casaron con ellas. Por esto, Idas y Linceo, sobrinos de Leucipo (o pretendientes rivales), mataron a Cástor. Pólux, que había recibido el don de la inmortalidad de Zeus, convenció a su padre para que lo concediera también a Cástor. Así, ambos se alternaban como dioses en el Olimpo y como mortales fallecidos en el Hades.

Su fiesta se celebraba el 15 de julio. Aunque en la mitología griega Cástor era mucho más venerado que Pólux, ambos tenían su propio templo en el Foro Romano.

Se les compara con Anfión y Zeto de Tebas, con Rómulo y Remo de Roma, con San Cosme y San Damián de la religión católica y con los Asvins de la mitología védica. Algunos autores han supuesto un origen común indoeuropeo para el mito de los dioses gemelos.

La constelación Géminis representa a estos gemelos, y sus estrellas más brillantes (α y β Geminorum) se llaman Cástor y Pólux en su honor. Hay también fuentes antiguas que los identifica con las estrellas de la mañana y la noche. Otras fuentes designan a los Dioscuros el rol de patrones de los marineros, con esa advocación se les dedicó un templo en el puerto de Naucratis, Egipto.

 

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  1. junio 5, 2013 2:11 am

    Reblogueó esto en krepo.

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