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La vid y el vino en las religiones monoteístas del Mediterráneo: Judaismo: el Tanaj

marzo 2, 2012

Los judíos conceden gran importancia a la vid y al vino, siendo más de 650 citas las que se pueden encontrar en el Tanaj. El país que este texto sagrado llama Canaán, tal vez Fenicia o Siria, era famoso por su vino.

Según el Tanaj, los hebreos habían traído de Canaán un racimo de uvas tan grande que fueron necesarios dos hombres para transportarlo. De ahí que el racimo sea el símbolo de Israel, en referencia a la Tierra Prometida, (Números 13, 23-24). Moisés intenta calmar la impaciencia de los israelitas enviando a dos emisarios, Josué y Caleb, para que traigan alguna muestra de lo que se encuentra en la tierra prometida.  Los emisarios vuelven con un gigantesco racimo de uvas de un tamaño tal que tenían que llevarlo en una pértiga

 

23 Llegaron al Valle de Eskol y cortaron allí un sarmiento con un racimo de uva, que transportaron con una pértiga entre dos, y también granadas e higos.

24 Al lugar aquél se le llamó Valle de Eskol, por el racimo que cortaron allí los hijos de Israel.

 

Destacan los viñedos de Sharon, Kerubin, Hesbon, Helbon, Uzae. El testimonio de vino engarrafado en el “Recinto de Gabaon”[1] (Josué 9, 3-27) es ejemplo de vino de autor. Por ejemplo, es Ezequiel quién nos habla del vino de Helbon (Ezequiel 27,18):

 

Damasco era tu cliente por la abundancia de tus productos, por la abundancia de toda riqueza, por el vino de Helbón y la lana blanca

 

Definen el concepto de Jefe de viña y del responsable de guardar el vino, siendo el vino el producto más severamente controlado, debido a su identificación con un objeto religioso, y siendo su elaboración supervisada por un rabino. El más conocido es el vino kasher o casher.[2]

 

Toda la elaboración del vino casher debe ser realizada por judíos.  Las uvas no son pisadas al considerarse impuros los pies. Esta prohibición se remonta a la época en la cual el vino era utilizado en el culto a los ídolos. Además, el vino no puede llevar conservantes.  Es decir, no puede llevar sulfitos, por ejemplo.

 

Un vino que había sido usado en libación era llamado Iain Nesej. Rige, en este caso, la prohibición de que cualquier idólatra (incluso si era judío) tocase el vino ya que lo impurificaba para su consumo. El mero hecho de haber pensado en utilizarlo como idolatría  ya era suficiente para inutilizarlo para su consumo.

 

Hoy en día, a pesar de que no es tan común la idolatría, la prohibición sigue en pie, por ello existe el Iain Mevushal, vino hervido o pasteurizado, que no se impurifica al tacto de un idólatra, y que es el que comúnmente se emplea en los ritos judíos.  Por ello todos los productos derivados de la uva requieren certificación rabínica.

 

La abundancia de los textos en el Tanaj donde la vid aparece, atestigua la importancia de los valores simbólicos vinculados al kerem (así se designa a la vid cultivada, el viñedo). A la planta silvestre  se le llama géfen.  En el Tanaj, el origen de los viñedos se remonta a los días de Noé justo después del Diluvio Universal, (Génesis 9, 20). [3]

Noé se dedicó a cultivar la tierra, y plantó una viña

 

Acto seguido, nos advierte del peligro del abuso del vino (Génesis 9, 21), algo que es constante en el Tanaj y sobre lo que volveremos más tarde.  Noé bebe en exceso el fruto fermentado de la viña, tras cosechar la uva que plantó. Noé duerme en su tienda desnudo, su hijo Cam lo descubre y se mofa de él, luego llama a sus hermanos Sem y Jafet quienes intentan no ver la desnudez de su padre y taparle.  Cam será maldecido por su padre, al tiempo que bendecirá a sus otros hijos.

 

y bebió del vino, y se embriagó, y estaba descubierto en medio de su tienda

La embriaguez de Noé es el último de los frescos de la serie del Génesis de la Bóveda de la Capilla Sixtina que pintó Miguel Ángel.  La escena representa el momento en el que Cam, Sem y Jafet encuentran a su padre Noé desnudo y ebrio. Cronológicamente, primero a la izquierda se encuentra Noé trabajando la tierra y sembrando una viña con una pala.

 

El cuidado de las viñas aparece descrito en Isaías 5,1-6:

 

1. Ahora cantaré por mi amado el cantar de mi amado a su viña. Tenía mi amado una viña en un recuesto, lugar fértil.

2 Habíala cercado, y despedregádola, y plantádola de vides escogidas: había edificado en medio de ella una torre, y también asentado un lagar en ella: y esperaba que llevase uvas, y llevó uvas silvestres.

3 Ahora pues, vecinos de Jerusalem y varones de Judá, juzgad ahora entre mí y mi viña. 4 ¿Qué más se había de hacer a mi viña, que yo no haya hecho en ella? ¿Cómo, esperando yo que llevase uvas, ha llevado uvas silvestres?

5 Os mostraré pues ahora lo que haré yo a mi viña: Quitaré le su vallado, y será para ser consumida; aportillaré su cerca, y será para ser hollada;

6 Haré que quede desierta; no será podada ni cavada, y crecerá el cardo y las espinas: y aún a las nubes mandaré que no derramen lluvia sobre ella.

 

El Tanaj señala que  a los viñedos no se les pueden quitar todas las uvas en el tiempo de la cosecha, pues había que dejar para los pobres y los extranjeros, (Levítico 19,10):

 

Tampoco harás rebusco de tu viña, ni recogerás de tu huerto los frutos caídos; los dejarás para el pobre y el forastero

También indica que se debe dejar para los huérfanos y las viudas (Deuteronomio 24,21):

 

Cuando vendimies tu viña, no la repasarás; será para el forastero, para el huérfano y para la viuda.

 

La vid es invitada a ser la reina de los árboles junto al olivo y a  la higuera (Jueces 9, 8 – 13)

 

8 Fueron los árboles a  elegir rey sobre sí, y dijeron a la oliva: Reina sobre nosotros.

9 Mas la oliva respondió: ¿Tengo de dejar mi pingüe jugo, con el que por mi causa Dios y los hombres son honrados, por ir a ser grande sobre los árboles?

10 Y dijeron los árboles a la higuera: Anda tú, reina sobre nosotros.

11 Y respondió la higuera: ¿Tengo de dejar mi dulzura y mi buen fruto, por ir a ser grande sobre los árboles?

12 Dijeron luego los árboles a la vid: Pues ven tú, reina sobre nosotros.

13 Y la vid les respondió: ¿Tengo de dejar mi mosto, que alegra a Dios y a los hombres, por ir a ser grande sobre los árboles?

 

El episodio de la viña de Nabot es muy revelador: Aparece en el Primer Libro de los Reyes, 21. En Samaria vivía un señor llamado Nabot que tenía una viña en Jezreel, junto al palacio de Acab, alcalde rey del Norte de Israel.   Un buen día, Acab fue a junto Nabot y le dijo:

Dame tu viña para que me sirva como huerto de verduras, porque está junto a mi casa, y yo te daré por ella otra viña mejor que ésta. O si te parece mejor, te pagaré su precio en dinero

 

Nabot respondió a Acab:

 

¡Guárdeme Yahveh de darte la heredad de mis padres!

 

Se comprende así que exista una legislación minuciosa, fijando los límites de este derecho de propiedad sobre el viñedo, como se lee por ejemplo en Deuteronomio 23,25:

 

Si entras en la viña de tu prójimo, podrás comer todas las uvas que quieras, hasta saciarte, pero no las meterás en tu zurrón.

 

O en Éxodo 22,5:

 

Si alguno deja que un campo o viña sea pastado totalmente, y deja suelto su animal para que paste en campo ajeno, hará restitución con lo mejor de su campo y con lo mejor de su viña

 

La vid promete riqueza y goce. No en vano, la sabiduría popular sabe bien que, para designar una vida pacífica, idílica, es necesario “estar sentado bajo la vid y su higuera” (Reyes 4,25):

 

Y Judá e Israel vivían seguros, cada uno debajo de su parra y debajo de su higuera, desde Dan hasta Beerseba, todos los días de Salomón

 

La vid aparece como uno de los elementos clave de la Alianza entre Dios y los hombres. Es un símbolo de la Ley más importante para los hebreos. La vid y el goce que ella procura son expresión de ese vínculo.

 

Durante la vida en el desierto, episodio relatado en el Éxodo, la vid es un bien ardientemente deseado por todo el pueblo hebreo. Es símbolo de la Tierra Prometida. Decepcionados, dudando muchas veces de Moisés, los judíos murmuran, se rebelan porque Moisés no les ha concedido la vid en herencia y porque en ese desierto siniestro no hay ni higueras, ni viñas, ni granados (Números 16,14 y 20,5)

 

16: 14 Ni tampoco nos has metido tú en tierra que fluya leche y miel, ni nos has dado heredades de tierras y viñas. ¿Sacarás los ojos de estos hombres? No subiremos

 

20:5 ¿Y por qué nos hiciste subir de Egipto, para traernos a este miserable lugar? No es lugar de sementeras, ni de higueras, ni de viñas, ni de granados, ni aun hay agua para beber.

 

Su primer contacto con esa Tierra Prometida de trigo, cebada, viñas e higueras, está descripto por los exploradores de Canaán en el pasaje Números 13, 23-24 (ya citado).

 

El racimo de uva se convierte en el signo tangible que Yahvé ofrece de su promesa. Es decir,  está unida la fidelidad de Israel hacia Dios (Deuteronomio 6, 11-14):

 

11 y casas llenas de todo bien, que tú no llenaste, y cisternas cavadas que tú no cavaste, viñas y olivares que no plantaste, y luego que comas y te sacies,

12 cuídate de no olvidarte de Jehová, que te sacó de la tierra de Egipto, de casa de servidumbre.

13 A Jehová tu Dios temerás, y a él solo servirás, y por su nombre jurarás.

14 No andaréis en pos de dioses ajenos, de los dioses de los pueblos que están en vuestros contornos

Además, el Deuteronomio nos hace conocer algunas curiosas disposiciones respecto del vino: después de cuatro años de trabajo, cuando el agricultor estaba a punto de recoger los primeros racimos de su viñedo, se lo eximía de prestar servicios en la guerra.

 

Otra ley protegía el crecimiento de las plantas durante tres años. Al tercero, el año del diezmo, el propietario debía entregar sus frutos al levita[4], al inmigrante, al huérfano y a la viuda, para que coman en tus ciudades y se sacien.

 

Más tarde, los Profetas refrescan la memoria del pueblo elegido, procuran volver sobre la fidelidad a la Alianza y meditan sobre el símbolo de la vid. Sus obras describen una verdadera tragedia en tres actos. Se manifiesta un estrecho paralelismo entre las fases de la viticultura y la historia de las relaciones de Israel con su Dios. La vid, es la elección de Israel por Yahvé. La esterilidad corresponde a las infidelidades del pueblo hebreo. La destrucción de la vid es el castigo merecido por este pueblo.

Así, tanto Isaías 5,1-7, como Jeremías 2,21, no hacen más que seguir el mismo esquema trágico.  En Isaías (Parábola de la viña) tenemos:

 

1 Ahora cantaré por mi amado el cantar de mi amado a su viña. Tenía mi amado una viña en una ladera fértil.

2 La había cercado y despedregado y plantado de vides escogidas; había edificado en medio de ella una torre, y hecho también en ella un lagar; y esperaba que diese uvas, y dio uvas silvestres.

3 Ahora, pues, vecinos de Jerusalén y varones de Judá, juzgad ahora entre mí y mi viña.

4 ¿Qué más se podía hacer a mi viña, que yo no haya hecho en ella? ¿Cómo, esperando yo que diese uvas, ha dado uvas silvestres?

5 Os mostraré, pues, ahora lo que haré yo a mi viña: Le quitaré su vallado, y será consumida; aportillaré su cerca, y será hollada.

6 Haré que quede desierta; no será podada ni cavada, y crecerán el cardo y los espinos; y aun a las nubes mandaré que no derramen lluvia sobre ella.

7 Ciertamente la viña de Jehová de los ejércitos es la casa de Israel, y los hombres de Judá planta deliciosa suya. Esperaba juicio, y he aquí vileza; justicia, y he aquí clamor.

 

En Jeremías,

 

2:21 Te planté de vid escogida, simiente verdadera toda ella; ¿cómo, pues, te me has vuelto sarmiento de vid extraña?

 

Ezequiel, al referirse a la catástrofe del exilio, realiza un paralelismo con la imagen de la viña destruida. Es Yahvé que ha arrojado al fuego la madera de la vid, sus frutos han sido desecados por el viento del este; la viña es ahora trasplantada al desierto, al país de la aridez y de la sed (Ezequiel 19,10-14).

 

10 Tu madre fue como una vid en medio de la viña, plantada junto a las aguas, dando fruto y echando vástagos a causa de las muchas aguas.

11 Y ella tuvo varas fuertes para cetros de reyes; y se elevó su estatura por encima entre las ramas, y fue vista por causa de su altura y la multitud de sus sarmientos.

12 Pero fue arrancada con ira, derribada en tierra, y el viento solano secó su fruto; sus ramas fuertes fueron quebradas y se secaron; las consumió el fuego.

13 Y ahora está plantada en el desierto, en tierra de sequedad y de aridez.

14 Y ha salido fuego de la vara de sus ramas, que ha consumido su fruto, y no ha quedado en ella vara fuerte para cetro de rey. Endecha es esta, y de endecha servirá.

 

El Tanaj también supone un catalogo de normas en lo relativo al vino.  Varias palabras hebreas representan al vino en los textos sagrados judíos. Ahora bien,  cuando consideramos el vino en el Tanaj, encontramos dos palabras principales:

 

–    tirosh (propiamente mosto; algunas veces interpretado como vino nuevo, o vino dulce. Puede significar zumo en cualquier etapa del proceso de fermentación y puede ser alcohólico como en Os 4:11 ya que normalmente se refiere al zumo de uva nuevo, sin fermentar.  Esta palabra aparece en al menos los siguientes pasajes del Tanaj[5]: Gn 27:28; Nm 18:12; Dt 7:13; Dt 14:23, Jc 9:13;  2ª R 18:32 2ª Cr 31:5, Sal 4:8; Pr 3:10, Is 24:7, Jr 31:11, Os 2:10-11; Jl 1:10, Zc 9:17,  y

 

–   yayin (la palabra comúnmente traducida por vino) aunque tiene un significado menos claro. Tenemos, entre otras, las siguientes citas[6]: Gn 9:21, Ex 29:40, Dt 14:26, Os 9:4, Jc 13:4, 1ª S 1:14; 1ª Cr 9:29, Ne 2:1, Est 1:7, Jb 1:13; Pr 4:17, Ec 2:3, Ct 1:2; Is 5:11, Jr 13:12, Ez 27:18, Da 1:5, Jl 4:3, Am 2:8, Mi 2:11; Hab 2:5,

 

Existen otros términos que tienen que ver con  el vino en el Tanaj,  Así: tenemos:

 

– shekar: literalmente bebida fuerte o vino añejo; este término puede incluir vino como en Nm 28:7, pero generalmente se usa en combinación con él (“vino y sidra”) para abarcar todas las variedades alcohólicas.  Este término aparece en, al menos, los siguientes pasajes[7]: Lv 10:9, Dt 14:26, Jc 13:4, 1ªS 1:15, Pr 20:1, Is 5:11 y Mi 2:11

 

–   chemer (corresponde al arameo chamar), “vino”; la palabra “comunica la idea de espumar como en el proceso de fermentación, o cuando es vertido. Se deriva de la raíz hamar, que significa ‘hervir’. Aparece[8] en, al menos, Is 27:2 y Sal 75:9.

 

–  ”asis, “vino dulce” o “vino perfumado”, la cosecha del año actual que puede ya embriagar. Aparece[9], como mínimo, en Ct 8:2, Is 49:26.

 

– chomets: “vinagre”, que está hecho de vino o de otras bebidas fermentadas y usado como condimento o, cuando es mezclado con agua, tiene un ligero contenido alcohólico. Lo encontramos[10] en Nu 6:3; Ru 2:14; Pr 10:26 y 25:20.

 

shemar: (usado en plural: shemarim) Posos del vino; “Vino que se ha mantenido con los posos, y por tanto vino viejo”. Está[11] en, al menos  Jr 48:11.

 

–  sobhe: Bebida, licor, vino. Lo encontramos[12] en Is 1:22.

 

–    mamsak, mesekh y mezeg: “vino mezclado,” la palabra es significa una mezcla de vino y agua con especias que incrementan sus propiedades estimulantes” .  Está citado en, al menos, los siguientes pasajes[13]:Pr 23:30; Is 65:11,  Ct 7:3

En 30 de las 38 referencias a tirosh en el Tanaj, el término aparece junto con granos y aceite, o aceite sólo, como productos de la cosecha usados para pagar el diezmo, los impuestos, etc.

 

Podemos citar tres textos (Miqueas 6:15; Isaías 62:8; 65:8) que se refieren a tirosh como el producto de la uva;

 

Miqueas 6:15 Sembrarás, mas no segarás; pisarás aceitunas, mas no te ungirás con el aceite; y mosto, mas no beberás el vino

 

Isaías 62:8 Juró Jehová por su mano derecha, y por su poderoso brazo: Que jamás daré tu trigo por comida a tus enemigos, ni beberán los extraños el vino que es fruto de tu trabajo.

 

Isaías 65:8 Así ha dicho Jehová: Como si alguno hallase mosto en un racimo, y dijese: No lo desperdicies, porque bendición hay en él; así haré yo por mis siervos, que no lo destruiré todo.

 

Además, merece la pena citar tres textos más (Proverbios 3:10; Joel 2:24; Oseas 9:2) que hablan de tirosh como producido mediante prensa (lagar):

 

Proverbios 3:10 Y serán llenos tus graneros con abundancia, y tus lagares rebosarán de mosto.

 

Joel 2:24 Las eras se llenarán de trigo, y los lagares rebosarán de vino y aceite.

 

Oseas 9:2 La era y el lagar no los mantendrán, y les fallará el mosto.

 

Sólo un texto (Oseas 4:11) sugiere que tirosh puede producir intoxicación, y este texto puede referirse en realidad a una fermentación inicial o a la práctica de mezclar vino nuevo (sin fermentar) con vino viejo (fermentado).

 

Oseas 4:11 Fornicación, vino y mosto quitan el juicio

 

Así, tirosh parece referirse casi exclusivamente al vino sin fermentar, o zumo de uva, al mosto.

 

Sin embargo, yayin, la otra palabra principal que usa el Tanaj para vino claramente significa vino fermentado en la mayoría de los casos, equivalente al oinos griego (luego hablaremos de esto).  El Tanaj usa la palabra yayin unas 140 veces. Antes de considerar algunos textos específicos, veamos un panorama general de su uso en el mismo. Aparece yayin en forma negativa 60 veces; en otras 60 veces simplemente la menciona sin hacer ningún juicio de valor; y en 17 referencias dice algo positivo acerca de ella.

 

En el lado negativo, en primer lugar están las historias en las que el abuso del vino produce malos resultados. Prácticamente ninguna historia del Tanaj menciona un resultado beneficioso del abuso del vino, sino que varias terminan desastrosamente. Por ejemplo, la embriaguez de Noé (Gen. 9:21); Lot (Gen. 19:32-35); Nabal (1 Samuel 25:36, 37); Amnón (2 Samuel 13:28); Belsasar (Daniel 5:1-3) y Asuero (Ester 1:1-10).

 

Del mismo modo, Isaías (51:21), Jeremías (23:9), Oseas (4:11; 7:5), Joel (1:5) y Habacuc (2:15) están entre los profetas bíblicos que señalan los malos efectos, tanto físicos como morales, que produce la borrachera con vino.

 

Proverbios 23:29 al 35 describe los efectos físicos inmediatos del abuso del vino (ojos enrojecidos y visión turbia), sus efectos sociales inmediatos (peleas y heridas) y sus resultados a largo plazo (ayes y desgracia). En otros lugares, el libro de Proverbios advierte que abusar del vino produce pobreza (21:17) y violencia (4:17). Isaías agrega que engaña la mente (28:7), enciende a la persona que, entonces, llega a olvidarse de Dios (5:11,12).

 

Otros textos señalan funciones útiles del consumo moderado vino. Tres textos (Salmos104:15; Ecl. 9:7; 10:19) mencionan que el vino puede alegrar y animar el corazón. Esto muestra que se conocía el efecto fisiológico inmediato del alcohol.

 

Al menos otros siete textos en el Tanaj hablan favorablemente de yayin. Por ejemplo, el Cantar de los Cantares usa la comparación con el vino cuatro veces (1:2, 4; 4:10; 7:9), para destacar la belleza de la amada; Oseas 14:7 usa la fragancia del vino del Líbano como una comparación; Proverbios 9:5 y 6 usa el vino figurativamente al hablar acerca del banquete que provee la sabiduría; Amos 9:14 y Zacarías 10:7 usan la alegría que genera el vino como una figura de cómo el pueblo de Dios se regocijará cuando ocurra su victoria final.

 

El vino también fue usado como una ofrenda en el servicio del Templo, así como la cerveza se usó en la presentación del diezmo atrasado. Estas ofrendas se derramaban junto al altar; no eran bebidas por los sacerdotes.

 

La abstinencia con respecto al alcohol no es ningún mérito para el Talmud, que reconoce que no hay alegría sin vino y que incluso llega a comparar la propia Torah con el mismo vino  puesto que si el vino se sazona conservándose, las palabras de la Torah se prueban madurándose en el hombre y alegrándole el corazón.  Análogamente, numerosos pasajes de los libros rabínicos ensalzan el noble jugo de la uva, e inclusive examinan determinadas implicaciones teológicas cuando aluden a los bebedores y a los abstemios.

 

No debe creerse, con todo, que el Talmud se aparta, por ejemplo, de varias recomendaciones explícitas consignadas en muchos pasajes del Tanaj, sobre la conveniencia de evitar el abuso del vino, y, sobre todo, advirtiendo de los efectos de ese abuso  sobre la conducta.   Así, exalta las bondades del vino, pero advierte acerca de los resultados del mucho beber. Cuando entra el vino, el buen sentido se va; cuando entra el vino, los secretos se escapan

 

El comer y el beber producen en el individuo el equilibrio ideal, como se expresa en este aforismo talmúdico: Antes de que un hombre haya comido y bebido, él tiene dos corazones; pero luego no tiene más que uno.  Este efecto universal del alcohol sobre la locuacidad del hombre tiene, para la gematría hebrea, otra curiosa relación. Como se sabe, la gematría o ciencia hermetista del valor numérico de las palabras[14], otorga a la voz hebrea yayin (vino) el número 70, que es, precisamente, el mismo número que se destina para la voz sod, que significa secreto.

 

Los comentarios rabínicos no se refieren sólo a las consecuencias morales de los excesos báquicos, sino que abundan en apreciaciones sobre sus efectos sobre el cuerpo del individuo.  Un rabino, Abba Saúl, decía que, cuando se ocupaba de amortajar a los muertos, observaba sus huesos, y advertía que los huesos del que había bebido licores fuertes tenían el aspecto de estar quemados. Si había cometido excesos en el beber, sus huesos no contenían médula; pero si había bebido con moderación, estaban llenos de esa sustancia vital.

 

Para prevenir los efectos de la borrachera, la Michna aconsejaba: “Tomad aceite y sal y frotaos con ellos la palma de las manos y la planta de los pies, exclamando: así como es claro este aceite, que sea igual el vino...”.   Una creencia popular judía nos dice que cinco actos nos hacen recordar las cosas aprendidas: el pan tostado o cocido sobre el carbón; los huevos pasados por agua sin sal; el uso constante del aceite de oliva como bebida, el beber vino perfumado y el beber el agua sobrante donde se ha amasado el pan

 

Veamos ahora, de forma más detenida, algunas de las referencias que hemos citado.  En primer lugar, ya hemos comentado que la primera borrachera bíblica fue la de Noé, que al bajar del Arca plantó una viña, elaboró su vino y se embriagó. Todas las culturas clásicas apelaban a la templaza en su consumo.  De forma similar, como ya hemos visto, el Tanaj desaprueba la embriaguez y nos advierte de sus consecuencias. Además de la embriaguez ya citada de Noé, tenemos la de Lot (Génesis 19, 30 – 35).

 

30Empero Lot subió de Zoar, y asentó en el monte, y sus dos hijas con él; porque tuvo miedo de quedar en Zoar, y se alojó en una cueva él y sus dos hijas.

31 Entonces la mayor dijo a la menor: Nuestro padre es viejo, y no queda varón en la tierra que entre á nosotras conforme á la costumbre de toda la tierra:

32 Ven, demos a beber vino a nuestro padre, y durmamos con él, y conservaremos de nuestro padre generación.

33 Y dieron a beber vino a su padre aquella noche: y entró la mayor, y durmió con su padre; mas él no sintió cuándo se acostó ella, ni cuándo se levantó.

34 El día siguiente dijo la mayor a la menor: He aquí yo dormí la noche pasada con mi padre; démosle a beber vino también esta noche, y entra y duerme con él, para que conservemos de nuestro padre generación.

35 Y dieron a beber vino a su padre también aquella noche: y levantóse la menor, y durmió con él; pero no echó de ver cuándo se acostó ella, ni cuándo se levantó.

 

También se narra la borrachera y muerte de Nabal (1 Samuel. 25, 36 – 38):

 

36 Entonces Abigail regresó a Nabal, y he aquí, él tenía un banquete en su casa, como el banquete de un rey. Y el corazón de Nabal estaba alegre, pues estaba muy ebrio, por lo cual ella no le comunicó nada hasta el amanecer.

37 Pero sucedió que por la mañana, cuando se le pasó el vino a Nabal, su mujer le contó estas cosas, y su corazón se quedó como muerto dentro de él, y se puso como una piedra.

38 Y unos diez días después, sucedió que el Señor hirió a Nabal, y murió.

 

Hay unas cuantas más.  Así, podemos citar la de Urías (2 S. 11,12 – 13), la de Amnón (2 S. 13,28), la del rey Ela de Israel (1 R. 16,8-10) y de Ben-adad de Siria (20,16).

El reino del Norte (Israel) fue reprendido por su ebriedad en lsaías 28,1-3 (Condenación de Efraín) y en Amós 6, 1 – 6 (Destrucción de Israel).

 

Isaías 28, 1 – 3:

 

1 ¡Ay de la corona de soberbia de los ebrios de Efraín, y de la flor caduca de la hermosura de su gloria, que está sobre la cabeza del valle fértil de los aturdidos del vino!
2 He aquí, Jehová tiene uno que es fuerte y poderoso; como turbión de granizo y como torbellino trastornador, como ímpetu de recias aguas que inundan, con fuerza derriba a tierra.
3 Con los pies será pisoteada la corona de soberbia de los ebrios de Efraín.

 

Amós 6, 1 – 6:

 

1 ¡Ay de los reposados en Sion, y de los confiados en el monte de Samaria, los notables y principales entre las naciones, a los cuales acude la casa de Israel!
2 Pasad a Calne, y mirad; y de allí id a la gran Hamat; descended luego a Gat de los filisteos; ved si son aquellos reinos mejores que estos reinos, si su extensión es mayor que la vuestra,
3 oh vosotros que dilatáis el día malo, y acercáis la silla de iniquidad.
4 Duermen en camas de marfil, y reposan sobre sus lechos; y comen los corderos del rebaño, y los novillos de en medio del engordadero;
5 gorjean al son de la flauta, e inventan instrumentos musicales, como David;
6 beben vino en tazones, y se ungen con los ungüentos más preciosos; y no se afligen por el quebrantamiento de José.

 

Algo parecido le sucede a Judá en Isaías 5, 7

 

Ciertamente la viña de Jehová de los ejércitos es la casa de Israel, y los hombres de Judá planta deliciosa suya. Esperaba juicio, y he aquí vileza; justicia, y he aquí clamor.

 

El Tanaj nos avisa de los peligros del abuso del vino.  Así, en Proverbios. 23, 29-35 se describe gráficamente el lamentable estado físico, mental y moral del ebrio:

 

29 ¿Para quién será el ay? ¿Para quién el dolor? ¿Para quién las rencillas?
¿Para quién las quejas? ¿Para quién las heridas en balde?
¿Para quién lo amoratado de los ojos?
30 Para los que se detienen mucho en el vino,
Para los que van buscando la mistura.
31 No mires al vino cuando rojea,
Cuando resplandece su color en la copa.
Se entra suavemente;
32 Mas al fin como serpiente morderá,
Y como áspid dará dolor.
33 Tus ojos mirarán cosas extrañas,
Y tu corazón hablará perversidades.
34 Serás como el que yace en medio del mar,
O como el que está en la punta de un mastelero.
35 Y dirás: Me hirieron, mas no me dolió;
Me azotaron, mas no lo sentí;
Cuando despertare, aún lo volveré a buscar.

 

Además, aconseja que no se mantengan relaciones con los bebedores (23, 20), avisando de su futuro (23, 21).

 

20 No estés con los bebedores de vino,
Ni con los comedores de carne;
21 Porque el bebedor y el comilón empobrecerán,
Y el sueño hará vestir vestidos rotos

 

Así se describe a los bebedores de vino en Habacuc 2:5,

 

Y también, el que es dado al vino es traicionero, hombre soberbio, que no permanecerá; ensanchó como el Seol su alma, y es como la muerte, que no se saciará; antes reunió para sí todas las gentes, y juntó para sí todos los pueblos

 

El mismo libro de Proverbios ofrece advertencias sobre el mal uso del vino 20, 1 y 31, 4 – 5).

 

20:1  El vino es escarnecedor, la sidra alborotadora,
Y cualquiera que por ellos yerra no es sabio

 

31: 4 No es de los reyes, oh Lemuel, no es de los reyes beber vino,
Ni de los príncipes la sidra;
31:5 No sea que bebiendo olviden la ley,
Y perviertan el derecho de todos los afligidos

 

Algo parecido encontramos en Isaías 5, 11; 5, 22 y 28, 7

5:11 ¡Ay de los que se levantan de mañana para seguir la embriaguez; que se están hasta la noche, hasta que el vino los enciende!

 

5:22 ¡Ay de los que son valientes para beber vino, y hombres fuertes para mezclar bebida!;

 

28:7 Pero también éstos erraron con el vino, y con sidra se entontecieron; el sacerdote y el profeta erraron con sidra, fueron trastornados por el vino; se aturdieron con la sidra, erraron en la visión, tropezaron en el juicio

 

En Joel, en el pasaje de la devastación de la tierra por la langosta, leemos:

 

1:5 Despertad, borrachos, y llorad; gemid, todos los que bebéis vino, a causa del mosto, porque os es quitado de vuestra boca.

 

Sin embargo,  encontramos esta exaltación en Isaías 25:6

 

Y Jehová de los ejércitos hará en este monte a todos los pueblos banquete de manjares suculentos, banquete de vinos refinados, de gruesos tuétanos y de vinos purificados.

 

Además, forma parte de las ofrendas diarias a Dios en Éxodo 29:40 y en Números 28:7

 

29:40 Además, con cada cordero una décima parte de un efa de flor de harina amasada con la cuarta parte de un hin de aceite de olivas machacadas; y para la libación, la cuarta parte de un hin de vino.

 

28:7 Y su libación, la cuarta parte de un hin con cada cordero; derramarás libación de vino superior ante Jehová en el santuario.

 

El vino aparece como prohibido a los sacerdotes antes de su entrada en el tabernáculo de reunión en Levítico 10, 9 – 11:

 

9 Tú, y tus hijos contigo, no beberéis vino ni sidra cuando entréis en el tabernáculo de reunión, para que no muráis; estatuto perpetuo será para vuestras generaciones,
10 para poder discernir entre lo santo y lo profano, y entre lo inmundo y lo limpio,
11 y para enseñar a los hijos de Israel todos los estatutos que Jehová les ha dicho por medio de Moisés.

 

También se le prohíbe a la madre de Sansón en Jueces 13:4 y 14:14

 

13:4 Ahora, pues, no bebas vino ni sidra, ni comas cosa inmunda

 

14:14 No tomará nada que proceda de la vid; no beberá vino ni sidra, y no comerá cosa inmunda; guardará todo lo que le mandé.

 

El Eclesiastés, en su capítulo 10, Excelencia de la Sabiduría, alaba a los gobernantes sobrios:

 

17 ¡Bienaventurada tú, tierra, cuando tu rey es hijo de nobles, y tus príncipes comen a su hora, para reponer sus fuerzas y no para beber!

 

Ahora bien, en Ester 1:12 se lee:

Y daban a beber en vasos de oro, y vasos diferentes unos de otros, y mucho vino real, de acuerdo con la generosidad del rey.

 

El vino priva de los sentidos, nos advierte Oseas:

4:11 Fornicación, vino y mosto quitan el juicio.

 

Por otro lado, el vino es considerado un estímulo natural en

 

Salmo 104 (junto al pan y el aceite):

 

104:15 Y el vino que alegra el corazón del hombre,
El aceite que hace brillar el rostro,
Y el pan que sustenta la vida del hombre

 

Proverbios 9:

 

5 Venid, comed mi pan,
Y bebed del vino que yo he mezclado.
6 Dejad las simplezas, y vivid,
Y andad por el camino de la inteligencia

 

Proverbios 31:

 

6 Dad la sidra al desfallecido,
Y el vino a los de amargado ánimo.
7 Beban, y olvídense de su necesidad,
Y de su miseria no se acuerden más.

 

2.º Samuel 16:2

 

2 Y dijo el rey a Siba: ¿Qué es esto? Y Siba respondió: Los asnos son para que monte la familia del rey, los panes y las pasas para que coman los criados, y el vino para que beban los que se cansen en el desierto.

 

El Eclesiastés dice:

 

9:7 Anda, y come tu pan con gozo, y bebe tu vino con alegre corazón; porque tus obras ya son agradables a Dios.

 

Un pasaje importante vinculado al vino, y del que ya hemos hablado,  es Génesis 14, 17-20. Cuando Abraham regresa de su persecución a Quedorlaómer, Melquisedec, sacerdote, le sale al encuentro en el Valle de Savé (o Valle del Rey).

 

Se ha dicho que Melquisedec era un rey pontífice, idéntico a los que hubo en Grecia y en Roma. El Dios Altísimo, en hebreo El Elyón, citado en el pasaje, no es otra cosa que la unión de dos divinidades fenicias: El, señor de la Tierra, y Elyón, señor del Cielo. Melquisedec, pues, era sacerdote de esos dioses, y Abraham, que debió dar el diezmo al rey de Save, era, no sólo devoto de esas divinidades o religión, sino sometido a tributo al monarca de la región.

 

17 Cuando volvía de la derrota de Quedorlaomer y de los reyes que con él estaban, salió el rey de Sodoma a recibirlo al valle de Save, que es el Valle del Rey.
18 Entonces Melquisedec, rey de Salem y sacerdote del Dios Altísimo, sacó pan y vino;
19 y le bendijo, diciendo: Bendito sea Abram del Dios Altísimo, creador de los cielos y de la tierra;
20 y bendito sea el Dios Altísimo, que entregó tus enemigos en tu mano. Y le dio Abram los diezmos de todo.

 

En Sofonías 1:12 se habla de lo bueno que es que el vino repose:

Acontecerá en aquel tiempo que yo escudriñaré a Jerusalén con linterna, y castigaré a los hombres que reposan tranquilos como el vino asentado, los cuales dicen en su corazón: Jehová ni hará bien ni hará mal.

 

El vino se convierte en placer y alegría de vivir en el Cantar de los Cantares. Así, tenemos:

 

1:2 ¡Oh, si él me besara con besos de su boca!
Porque mejores son tus amores que el vino.

 

1:4 Atráeme; en pos de ti correremos.
El rey me ha metido en sus cámaras;
Nos gozaremos y alegraremos en ti;
Nos acordaremos de tus amores más que del vino;
Con razón te aman.

 

4:10 ¡Cuán hermosos son tus amores, hermana, esposa mía!
¡Cuánto mejores que el vino tus amores,
Y el olor de tus ungüentos que todas las especias aromáticas!

5:1 Yo vine a mi huerto, oh hermana, esposa mía;
He recogido mi mirra y mis aromas;
He comido mi panal y mi miel,
Mi vino y mi leche he bebido.
Comed, amigos; bebed en abundancia, oh amados.

 

7:2 Tu ombligo como una taza redonda
Que no le falta el buen vino.
Tu vientre como montón de trigo
Cercado de lirios.

 

7:6 ¡Qué hermosa eres, y cuán suave,
Oh amor deleitoso!
7:7 Tu estatura es semejante a la palmera,
Y tus pechos a los racimos.
7:8 Yo dije: Subiré a la palmera,
Asiré sus ramas.
Deja que tus pechos sean como racimos de vid,
Y el olor de tu boca como de manzanas,
7:9 Y tu paladar como el buen vino,
Que se entra a mi amado suavemente,
Y hace hablar los labios de los viejos.

 

7:12 Levantémonos de mañana a las viñas;
Veamos si brotan las vides, si están en cierne,
Si han florecido los granados;
Allí te daré mis amores.

 

8:2 Yo te llevaría, te metería en casa de mi madre;
Tú me enseñarías,
Y yo te haría beber vino
Adobado del mosto de mis granadas.

 

Por lo tanto, el Tanaj, aunque condena el abuso del vino, nos habla de su uso medicinal y doméstico, así como del placer que va unido a él. La tradición hebrea condena la búsqueda del olvido y del placer en el exceso de las bebidas ya que conduce al vicio y al abandono de uno mismo.

 

En conjunto, se puede afirmar que el Tanaj nos enseña que el vino, es a la vez una bendición de Dios que provoca alegría y diversión; y un peligro potencial que puede ser usado imprudente y pecaminosamente si se abusa de él.


[1] Gabaón, nombre que recibía la actual ciudad de El – Jib en tiempos bíblicos, se sitúa el noreste de Jerusalén en Israel. tiene restos importantes especialmente de la época de los israelitas. Se  hallaron 63 bodegas de vino de los siglos VIII-VII a.C. Estas bodegas tenían la forma de una botella y median 1,83 m de profundidad por 1,83 m de diámetro en el fondo. Se estima que 80.000 litros de vino se pudieron haber guardado, en estas bodegas, en jarras con una capacidad para unos 36 litros cada una

[2] El cashrut es aquello que cumple con los preceptos de la religión judía. Aquello que los creyentes pueden y no pueden ingerir está regulado en Levítico 11.

Tales reglas, interpretadas y expandidas a lo largo de los siglos, determinan con precisión qué alimentos se consideran puros, es decir, cuáles cumplen con los preceptos de la religión y cuáles no son casher (éstos últimos se llaman, en hebreo, trefá).

Usualmente se asocia la idea de cashrut con dos de las costumbres alimenticias de los judíos: la que establece que los cárnicos no deben ser consumidos al mismo tiempo que los lácteos; y la que prohíbe a los judíos comer carne porcina en cualquiera de sus formas (Levítico 11,7). Esta idea de lo que es casher es sólo parcialmente correcta, pues el concepto en realidad es mucho más vasto y se extiende a prácticamente todos los alimentos.

[3] Existe cierta polémica sobre cuál es el verdadero Árbol de la Ciencia del Bien y del Mal: Y vio la mujer que el árbol era bueno para comer, y que era agradable a los ojos, y árbol codiciable para alcanzar la sabiduría; y tomó de su fruto, y comió; y dio también a su marido, el cual comió así como ella, La tradición cristiana occidental ha convertido ese fruto que aparece en Génesis 3:6 en manzana. Sin embargo, en el texto del Génesis la clase de fruto, tappuaj no se concreta; lo único seguro es que, al descubrir su desnudez, Adán y Eva se cubren con hojas de higuera (Génesis, 3:7) Entonces fueron abiertos los ojos de ambos, y conocieron que estaban desnudos; entonces cosieron hojas de higuera, y se hicieron delantales, y por eso algunas tradiciones sostienen que el fruto prohibido fue el higo.

A lo largo de la historia ese fruto del Árbol de la Ciencia del Bien y del Mal se ha concebido de formas muy diferentes. Así, algunos lo han identificado con la uva (o el vino), que ofrece un oportuno paralelismo con el vino de la embriaguez de Noé o con el vino de la Eucaristía  y que abre la posibilidad a que el fruto no se coma, sino que se beba. También, cediendo quizá a la pasión —¿a la pulsión?— por el juego lingüístico del hebreo, se ha identificado con el trigo (jitá, trigo; jet, pecado), la cidra (etrog, cidra; riggug, deseo), la algarroba (jerob, algarrobo; hereg, destrucción). Asimismo, otros han creído ver la fruta prohibida en el membrillo, el albaricoque, la naranja, la granada, etc.  En realidad, algunas de esas elecciones no son plausibles, pues la fruta en cuestión no se conocía en el antiguo Israel en el momento de la redacción del relato, a principios del primer milenio a. C., como parece ser el caso de la manzana.

Una explicación común a esta última identificación recurre a una confusión popular entre mālus (manzano) y malus (mal) a partir del texto latino de la traducción de san Jerónimo. Sin embargo, más adelante, esa misma Vulgata, en Cantar  de los Cantares 8:5 (que data de los siglos V-III a. C.), hace que el Esposo se dirija a la Esposa con una referencia al árbol de la Caída convertido en árbol de la Redención  ¿Quién es ésta que sube del desierto, Recostada sobre su amado? Debajo de un manzano te desperté; Allí tuvo tu madre dolores, Allí tuvo dolores la que te dio a luz… y en manzano: sub arbore malo suscitavi te ibi corrupta est mater tua ibi violata est genetrix tua, que San Juan de la Cruz traduce del siguiente modo:

Debajo del manzano,

allí conmigo fuiste desposada,

allí te di la mano,

y fuiste reparada

donde tu madre fuera violada.

La indefinición del fruto original ha permitido que diferentes tradiciones y culturas hayan proyectado en él sus propias fantasías y vivencias. Al contrario de lo que ocurre en las traducciones iconográficas, donde Adán aparece aferrándose la garganta porque el bocado se le ha atascado en la laringe (tappuaj es también protuberancia, bulto en hebreo; y tappuaj ha-adam, nuez de Adán), en términos culturales, la fruta sí que es tragada, digerida y asimilada de múltiples maneras. En Occidente, es posible apreciar a lo largo de los siglos una pugna iconográfica con diversos competidores de los cuales los dos principales, la higuera y la manzana, basados en los pasajes del Génesis y del Cantar de los Cantares, tienen como adalides en el siglo XVI al meridional Miguel Ángel (Capilla Sixtina) y al septentrional Durero (Museo del Prado). Al final, hemos acabado viendo la victoria evolutiva del manzano, más versátil y capaz de adaptarse mejor que la higuera a una multiplicidad de tierras y climas.

[4] La tribu de Leví (cuyos integrantes son llamados levitas) es una de las tribus que formaban parte del pueblo de Israel. Eran los descendientes de Leví, el tercer hijo de Jacob con Lea, (Génesis 29:34), a quien Dios le cambió el nombre por Israel.

Fueron consagrados por Dios, por medio de Moisés, para el servicio del Tabernáculo (Números 8:5-26), y luego del templo. Eran los únicos designados para el servicio del Tabérnaculo donde entraban a ejercer su ministerio desde los 25 años hasta los cincuenta. En otra edad no podían hacerlo, excepto para ser guardia con sus hermanos.

Fueron tomados para el servicio de Dios en lugar de los primogénitos, y fueron dados a los sacerdotes para ayuda.

 

He aquí, yo he tomado a los levitas de entre los hijos de Israel en lugar de todos los primogénitos, los primeros nacidos entre los hijos de Israel; serán, pues, míos los levitas.” (Números 3:12).”Porque enteramente me son dedicados a mí los levitas de entre los hijos de Israel, en lugar de todo primer nacido, los he tomado para mí en lugar de los primogénitos de todos los hijos de Israel. (Números 8:16)

 

Los levitas ejercían el sacerdocio en el antiguo reino de Judá. Hasta su desaparición en el 586 a. C., los términos sacerdote y levita eran sinónimos. Posteriormente, cuando el sacerdocio se convirtió en prerrogativa de los descendientes de Aarón (descendiente a su vez de Leví), Aarón fue consagrado como el primer Sumo Sacerdote (Cohén) y los levitas asumieron una función secundaria en las ceremonias.

Los levitas no tenían tierra ni heredad puesto que su única función era la de encargarse de todo lo relacionado al templo (adoración, alabanza, sacrificios, ofrendas, etc.). Vivían de las ofrendas que el pueblo ofrecía a Dios tomando una parte de éstas para sus necesidades.

El acomodo físico de los levitas en cuestión de residencia en el campamento era estratégico, ya que el Señor ordenó que vivieran alrededor del Tabernáculo debido a que Dios quería que este grupo de personas se dedicara únicamente a lo que tenía que ver con su servicio. Era un pueblo apartado de las demás personas y su sistema económico era distinto al de los demás israelitas.

[5] Génesis, 27: 28. Díos te dé del rocío del cielo y de lo mejor de la tierra, y abundante trigo y mosto.

Números, 18:12. Todo lo mejor del aceite y todo lo mejor del mosto y del grano, las primicias de todas estas cosas que ellos dieren al Eterno, a ti las he dado.

Deuteronomio, 7:13. … y bendecirá el fruto de tu vientre, y el fruto de tu tierra, tu cereal y tu mosto y tu aceite, y la cría de tus vacas y los rebaños de tus ovejas, sobre la tierra que juró a tus padres que te daría.

Deuteronomio,  14: 23. …  y lo comerás delante del Eterno, tu Dios, en el lugar que Él escogiere para hacer habitar allí su nombre; el diezmo de tu cereal, de tu mosto y de tu aceite, y los primogénitos de tu ganado mayor y menor, a fin de que aprendas a temer al Eterno.

Jueces, 9:13. Mas la vid les respondió: ”¿Acaso tengo que dejar mi mosto que alegra a Dios y a los hombres, para ir a mecerme sobre los árboles?”

Reyes II, 18:32. y os lleve a otra tierra parecida a la vuestra, tierra de trigo y de mosto, tierra de pan y de viñas, tierra de olivos, aceite y de miel, y viviréis y no moriréis. No escuchéis, pues, a Ezequías, porque quiere alucinaros, diciendo: ¡El Señor nos librará!

Crónicas II, 31:5. Y luego que se divulgue el mandato, los hijos de Israel trajeron en abundancia las primicias de trigo, mosto, y aceite, y miel, y de todos los productos del campo…

Salmo 4:8. Tú diste en mi corazón más alegría que la (que tienen ellos) en el tiempo que se multiplicó su grano y su mosto.

Proverbios, 3:10 … y tus lagares rebosarán de mosto.

Isaías, 24: 7. El mosto se agotó, la vid desfallece; suspiran todos los joviales de corazón.

Jeremías, 31:11. … y afluirán hacia la beneficencia del Señor, hacia el trigo, y el mosto, y el aceite, y las crías del ganado menor, y de la vacada: y será su alma como un jardín bien regado, y nunca más tendrán dolor.

Hoshea,  2:10-11

10. Porque ella no considera que yo le daba el trigo, y el mosto, y el aceite; y que yo le multiplicaba la plata y le oro, con que ellos hicieron Baal.

11. Por lo tanto volveré a quitarle mi trigo a su sazón, y mi mosto a su tiempo señalado; y arrebataré Mi lana y Mi lino, que debieran de cubrir su desnudez.

Ioel,  1:10; 2:19; 2:24

1:10 la tierra está enlutada, porque asolado está el trigo, el mosto está abochornado, se ha agotado el aceite.

2:19.  He aquí, Yo os enviaré trigo y mosto y aceite, y os saciaréis de ello; y no os pondré más por oprobio entre las naciones.

2: 24. Y se llenarán las eras de trigo, y los lagares rebosarán de mosto y aceite.

Zacarías, 9:17, … ¡el trigo hará multiplicar a los mancebos y el mosto a las doncellas!

[6] Génesis, 9:21.
Y bebió del vino, y se embriagó, y quedó descubierto en el interior de su tienda.

Éxodo,  29:40. … y para libación, la cuarta parte de un hin de vino.

Deuteronomio, 14:26.  …. y gastarás el dinero en todo lo que descare tu alma, en ganado mayor o menor o en vino añejo, o en cualquier cosa que te pidiere tu alma; y comerás allí delante del Eterno tu Dios, y te regocijarás, tú y tu casa…

Hoshea,  9:4. Allí no derramarán al Señor libaciones de vino, ni sus sacrificios de carne Le serán aceptados: serán de su parte como alimento de enlutados; cuantos comieren de ellos serán contaminados

Jueces,  13:4. Y ahora, ruégote, que te guardes de beber vino y licor fermentado y de comer cosa inmunda.

Samuel I, 1: 14  ¿Hasta cuándo seguirás tu borrachera? ¡aleja de ti tu vino!

Crónicas I, 9:29. Y (otros) de ellos estaban designados para (mirar por) los utensilios, y por todo el mueblaje del santuario; y por la harina, y el vino, y el aceite, y el incienso, y las especias

Nejemiá,  2:1. … en el año veinte del (rey) Artajerjes, habiendo vino delante de él, yo tomé el vino, y se lo di al rey: y no había estado triste en su presencia (antes).ç

Ester, 1:7. Y daban a beber en vasos de oro (siendo los vasos diferentes los unos de los otros), con vino real en abundancia, conforme a la facultad del rey.

Job,  1:13. Y aconteció que un día, mientras sus hijos y sus hijas comían y bebían vino en casa de su hermano, el primogénito…

Proverbios,  4:17…. pues comen el pan de iniquidad, y beben el vino de violencia.

Eclesiastés, 2:3. Reflexioné en mi corazón cómo había de regalar con vino mi carne (guiándome entretanto mi corazón con sabiduría)

Cantar de los Cantares,  1:2. Béseme con los besos de su boca, porque tus caricias son mejores que el vino.

Isaías,  5:11. ¡Ay de los que madrugan y corren tras la bebida embriagante, tardando en ello hasta en la noche, hasta que el vino lo enciende!

Jeremías, 13:12. Todo cántaro se llenará de vino. Y ellos te dirán: “¿Acaso no sabemos muy bien que todo cántaro se llenará de vino?”

Ezequiel, 27:18. … comerciaba contigo, a causa de la abundancia de tus artefactos, por la abundancia de todo género de riquezas, por el vino de Helbon, y la lana blanca.

Daniel, 1:5. También el rey les señaló su ración diaria de los manjares del rey, y del vino que él bebía, y mandó que los criase por tres años, para que al fin de ellos se presentasen delante del rey.

Ioel,  4:3. y vendieron una muchacha por vino, y lo bebieron.

Amós, 2:8. … asimismo sobre ropas prendadas se acuestan al lado de todo altar, y en la casa de su dios beben el vino de los multados (injustamente).

Mijá,  2:11. “Te predicaré de vino y del licor embriagante”, ése tal sería el predicador de este pueblo.

Jabakuk, 2:5. En verdad, el vino es traidor; (así) es el hombre arrogante que no se queda en su casa, que ha ensanchado como el infierno su apetito, y es como la muerte, que no se sacia

[7] Levítico, 10:9. Ni tú ni tus hijos contigo, beberéis vino ni licor fuerte cuando hubiereis de entrar en la tienda de asignación, no sea que muráis; estatuto perpetuo es éste durante vuestras generaciones.

Números, 28:7. … en el santuario derramarás libación de vino añejo, al Eterno.

Deuteronomio, 14:26.  … y gastarás el dinero en todo lo que descare tu alma, en ganado mayor o menor o en vino añejo, o en cualquier cosa que te pidiere tu alma; y comerás allí delante del Eterno tu Dios, y te regocijarás, tú y tu casa.

Jueces,  13:4. Y ahora, ruégote, que te guardes de beber vino y licor fermentado y de comer cosa inmunda.

Samuel I, 1:15. … no he bebido ni vino ni licor fermentado, sino que he derramado mi alma delante del Señor.

Proverbios, 20:1. El vino es mofador, el licor embriagante es turbulento, y cualquiera que se entrega a ellos no será sabio

Isaías, 5:11. ¡Ay de los que madrugan y corren tras la bebida embriagante, tardando en ello hasta en la noche, hasta que el vino lo enciende!

Mijá,  2:11. … “Te predicaré de vino y del licor embriagante”, ése tal sería el predicador de este pueblo

[8] Isaías,  27:2. En aquel día (dirá el Señor): Llamadla (a Judá) “viña de vino espumante”.

Salmo 75: 9. Porque hay un cáliz en la mano del Señor, y de vino espumoso, lleno de especias; y Él (les) echa del mismo: hasta las heces lo apurarán, lo beberán todos los inicuos de la tierra

[9] Cantar de los Cantares,  8:2. … yo te daría a beber vino perfumado, (y) el zumo de mi granada.

Isaías, 49:26.  … y serán embriagados con su propia sangre, como con vino nuevo; y conocerá toda carne, que Yo, el Señor, soy tu Salvador y tu Redentor, el Poderoso de Iaacov.

[10] Números,  6:3. de vino nuevo y añejo se abstendrá; vinagre de vino nuevo y vinagre de vino añejo, no beberá, y toda bebida hecha de uvas no beberá; y uvas frescas o secas no comerá.

Ruth, 2:14. Y Booz le dijo a la hora de comer: Ven aquí, y come del pan, y moja tu bocado en el vinagre. Y ella se sentó junto a los segadores, y él le dio del potaje, y comió hasta que se sació, y le sobró.

Proverbios, 10:26 Como el vinagre a los dientes, y como el humo a los ojos, así es el perezoso a los que lo envían…

Proverbios, 25:20 El que canta canciones al corazón afligido, es como el que quita la ropa en tiempo de frío, o el que sobre el jabón echa vinagre.

[11] Jeremías, 48:11 Quieto estuvo Moab desde su juventud, y sobre su sedimento ha estado reposado, y no fue vaciado de vasija en vasija, ni nunca estuvo en cautiverio; por tanto, quedó su sabor en él, y su olor no se ha cambiado.

[12] Isaías, 1.22. Tu plata ha venido a ser escorias; tu vino está adulterado con agua

[13] Proverbios, 23:30. Para los que se demoran tras el vino; para los que van buscando los licores compuestos.

Isaías, 65:11. […] y henchís de vino mezclado (la copa) para Meni (dios del destino).

Cantar de los Cantares,  7:3. tu ombligo, como un tazón redondo, donde nunca falta vino bien sazonado; tu vientre, como montón de trigo revestido de lirios

[14] La Gematría es un método y una metátesis (alternación del orden de las letras en una palabra) que depende del hecho de que cada carácter hebreo tiene un valor numérico. Cuando la suma de los números de los caracteres que componen una palabra daba el mismo resultado que la suma de los caracteres de otra palabra, que sin embargo no era la misma, se percibía una analogía entre ellas y se considera que deberían tener necesariamente una conexión

 

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